¿Teléfono roto?

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La yegua Morena, campeona de paso fino, con la sonoridad rítmica del taca-taca marcaba musicalidad sobre la pista y expresaba con orgullo el andar más excelso del caballo criollo colombiano.

Transcurría la Copa Caribe en Las Américas, Guillo Paniza aplaudía y Juan C. Araújo felicitaba a Saverio Minervini, a quien no le cabía el trasero en la taburete cuando la Morena se alzaba con el triunfo. En medio del espectáculo imponente recordé a Guillo cuando siendo gobernador se decía que expresaba su enojo rompiendo el teléfono del despacho, logrando con ello expulsar la adrenalina y recuperar la tranquilidad.

Debido a su estilo de gobierno sumó ingeniosos detractores. Algunos decían que Margarita Ortiz, su asistente, guardaba un importante inventario de teléfonos, hasta que el gerente de Telecartagena le envió uno de igual apariencia pero resistente a los golpes más severos.

Según, Paniza sin conocer las bondades del nuevo aparato, en el fragor de una llamada indeseable optó por lanzar el teléfono a la pared donde rebotó hasta el piso y al verlo intacto empezó a brincar encima de él sin causarle el menor daño.

No se habló más de Paniza hasta que fue elegido alcalde. En su campaña cruzó a remo la Ciénaga de la Virgen, durmió en Olaya y sorprendió con estrategias audaces. La líder donde durmió Guillo en Olaya, adquirió notoriedad, y algún día llegó al despacho cuya antesala era atendida por Lida, una secretaria con instrucciones de no dejar pasar a nadie. Lida argumentó tener una agenda copada pero la líder moldeada en estadio de “Grandes Ligas”, aprovechó un descuido y se metió al despacho exclamando: ¡Ay, Guillo por fin te veo, cómo te ves de lindo con saco y corbata ¡¿Y quién es esta?! exclamó Paniza, Lida sácame a esta vieja de porra de aquí.

¿Qué, no me conoces? Me voy y no piso más este despacho, cómo eres de ingrato, Guillo.

Ya afuera la mujer decía: Yo que vendí mi escaparate, empeñé mi estéreo y presté plata y Guillo me ha dicho vieja de porra y ni siquiera me reconoció, ¡Dios mío no hago más política, qué ingratitud!.

Recordó Paniza al Mono Escobar, quien llevaba un inventario de los teléfonos rotos durante su gobernación y sobre el particular dijo: “Probé al Mono ante mis asistentes que todo fue un invento de mis detractores y él comprobó el infundio”. De la líder de Olaya no hablamos esa noche, tal vez en otra feria me cuente bien esa historia, cuando la yegua Morena con la finura de sus movimientos vuelva a cruzar con éxito la pista sonora y le arrebate a Guillo otra sonrisa y algunos recuerdos de su vida como gobernante.

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