Columna


Territorios Fértiles para COVID-19

JESÚS OLIVERO

JESÚS OLIVERO

14 de agosto de 2020 12:00 AM

El miércoles pasado, en un Webinar organizado por el Doctorado en Toxicología Ambiental de la Universidad de Cartagena, tuvimos la oportunidad de tener como conferencista al profesor Jesús De La Rosa, científico de la Universidad de Huelva (España), quien es una autoridad mundial en contaminación atmosférica.

Además de haber sido una charla inspiradora y motivante hacia el conocimiento de lo que respiramos para mantenernos vivos, nuestro invitado mostró registros impresionantes sobre cómo índices de contaminación del aire, especialmente la presencia de partículas con diámetro menor a 10 micras (PM10), cuantificadas en diversas ciudades españolas, guardan cierta relación con la aparición de nuevos casos de COVID-19.

A pesar de la contundente fuerza de las gráficas, con la prudencia de los buenos investigadores, el doctor De La Rosa manifestó que lo observado podría ser una casualidad, y sugirió esperar a contar con estudios similares de otros grupos alrededor del planeta, como garantía para afianzar la correlación documentada. Aunque apenas están empezando a publicarse reportes para China, la región norte de Italia y California (EE.UU.), entre otros, la literatura vislumbra un panorama en donde las áreas de extensa contaminación ambiental parecen ser terrenos fértiles para COVID-19.

Cuando es posible decantar la información, comenzamos a preguntarnos si la carga de COVID-19 en Bogotá, Medellín, Barranquilla, Soledad, Cali y Cartagena, entre otras ciudades, podría tener un componente importante en materia de calidad de aire. Habrá que investigarlo, pero con certeza esta problemática ha sido un tema sin el peso suficiente para incluirlo en políticas decentes de salud pública.

Velar por una buena calidad de aire en Cartagena es función del EPA. Si el lector visita la página (http://epacartagena.gov.co), lo más cercano al tema está en el observatorio ambiental. Allí, al acceder a calidad del aire, lo último para PM10 son datos incompletos de 2019. Solo hay un informe general y es de 2018. Tampoco existe caracterización mínima sobre la composición de las partículas. Estamos lejos de tener algo parecido al sistema de calidad de aire de Bogotá (http://iboca.ambientebogota.gov.co/mapa/), pero debemos exigir acercarnos a algo similar.

El tema es fascinante, pero si lo de PM10 resulta cierto, hubiésemos podido evitar muchos contagios y muertos en vecindarios en donde la corrupción y los pésimos gobiernos nunca han permitido el arreglo de calles polvorientas, ni frenado el tránsito de buses chimenea o la entrada de camiones que vomitan humo negro sobre nosotros. El COVID-19 es un reflejo del insignificante valor dado a la salud pública desde la óptica ambiental.

*Profesor.

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