The office is closed

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

En un instante todo cambió. Recogieron sillas y mesas en Juan Valdez. Pasar por ahí da ganas de llorar. Ese deprimente estado de desolación solo se vio en muchos países durante la Segunda Guerra Mundial. Es “The Office” el lugar de las tertulias, donde consignamos afectos, donde se rinde homenaje a la amistad, donde se habla de la vida de los pueblos más recónditos de nuestra geografía; de los diversos problemas de Cartagena que parecen eternos e insalvables; del acontecer del departamento de Bolívar, su riqueza hídrica, minera y agropecuaria; de Colombia y del mundo y los duros acontecimientos que gravitan en cada página de la historia. Todo se debate en The Office con altura y equilibrio y se logra mantener un ambiente que impide la confrontación. El COVID-19 agresivo y violento nos hizo correr. Se convirtió en nuestro principal enemigo y ahora el café lo tomamos encerrados en casa. Mientras tanto, el campesino Juan Valdez viaja lentamente por la montaña llevando los sacos en el lomo de su mula, sin saber cuándo los podrá descargar y así volver a deleitarnos con su contagioso aroma, rodeado de amigos de todas las edades sin restricción alguna. Ya habíamos alcanzado niveles culturales muy altos con el abrazo, el apretón de manos y al llegar parientes y amigas los recibíamos de beso, expresando así afectos infinitos. Ahora ni con los nietos nos podremos reunir, sacrificio mayor pero necesario. Ya ellos han abandonado el colegio, los parques infantiles y extrañan amigos y esparcimiento. A Dios gracias, con la tecnología se muestran resueltos, frente al computador y sus iPod, haciendo sus tareas y saludando a sus abuelos y amistades con su acostumbrada celestial ternura.

Países más desarrollados buscan la solución definitiva, mientras tanto, se obliga a suprimir la actividad pública y se advierte el gran riesgo que amenaza a los mayores. Meses atrás hablé de “The Oldies”, una tertulia de personas de edad que buscan salud y amistad tomando diariamente café. Lamentable que amigos tan felices en estos encuentros tengan que buscar refugio y así como ellos, millones de personas en el mundo. No hay de otra, todos nos tuvimos que guardar y los que superamos el séptimo piso, empezamos a aprender cómo será nuestra vida en familia con el correr de los próximos años. Cuidarnos es nuestra responsabilidad para poder seguir disfrutando de nuestros hijos y nuestros nietos. Vale la pena, solo así volveremos a decir: ¡salud! y degustar una taza de café con su aroma de infinitas muestras de amor y de cariño apenas se abra la Oficina.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS