TikTok y la faceta creativa de Internet

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Atrás quedó el tiempo en donde me registraba en cualquier cantidad de páginas web con el único objetivo de probar cuanta red social o aplicativo se publicara en la web.

De “early adopter” con cuánta tecnología apareciera, me convertí en un evaluador más inteligente y mesurado de lo que pasara por mis manos. Aprendí a probar y evaluar software y hardware de manera completa y crítica sin tener que dedicarle una cantidad ingente de energía y esfuerzo. La ansiedad por obtener una dosis de dopamina, gracias a la gratificación por novedades, dejó de ser parte de mi vida. Siento que eso me hizo un mejor profesional porque pasé de ser un entusiasta sesgado por los beneficios de la tecnología y me convertí en un periodista y columnista más equilibrado en la información que entrego a mis lectores.

Resultado de lo anterior, la última aplicación que más consume mis datos es Whatsapp. Eso por motivos laborales y porque la escritura es mi zona de confort para interactuar con los demás.

Sin embargo, un día, de tanto leer noticias sobre lo mismo, terminé descargando esta aplicación llamada TikTok.

Las noticias que leía a diario pueden resumirse más o menos en el siguiente párrafo de El Tiempo: “El unicornio chino ByteDance, propietario de la red social viral TikTok, recibió ingresos de más de 7 mil millones de dólares (entre 50 y 60 mil millones de yuanes), en lo que es un resultado que excedió las expectativas para el semestre, según reportaron fuentes a Reuters. La start-up de siete años, que fue valorada en 78 mil millones de dólares a fines del año pasado, superando a Uber y convirtiéndose en la más valorada en el mundo. En la industria, algunos analistas han calificado a ByteDance como una fuerte amenaza para otras empresas de la industria tecnológica china, incluyendo al gigante de las redes sociales y los videojuegos Tencent Holdings, dueño de WeChat, la aplicación de mensajería instantánea más utilizada en China.”

El aviso de consumo al 100% de mi plan de datos me hizo levantar la ceja y preguntarme en qué me había gastado 7 GB. de datos que recientemente había adquirido para no llegar a final de mes solo con Whatsapp y Facebook.

Ahí estaba el ícono negro con una “T” blanca en forma de nota musical en el centro con el 75% de datos consumidos , seguido de Whatsapp, Youtube, Google Podcast, Mario Kart, Hearthstone y Gears Pop. Ahí fue cuando empecé un proceso de análisis y decidí que era necesario escribir esta columna para vislumbrar cómo, sin darme cuenta, estaba consumiendo la mayoría de mis datos en videos cortos en loop y sin mucho objetivo informativo.

Mi conclusión es que TikTok es una aplicación que me recordó el lado amable de Internet. TikTok no intenta ser una red social en la que debas aparentar una vida perfecta y tampoco hace énfasis en la cantidad de likes o compartidos. El contador es muy pequeño y el contenido se expande de punta a punta en la pantalla.

TikTok simplemente busca que sus creadores sean lo más creativos posible con las herramientas tan intuitivas que ofrece. Desde filtros hasta audios sincronizables con el video en la cámara de tu celular.

Por otra parte, el consumidor de TikTok, como es mi caso, entra simplemente para ver videos entretenidos y pasar un buen rato en Internet sin sentirse en la necesidad de crear un perfil detallado y encima exponerse a publicidades agresivas. Mi perfil no tiene foto, tiene 0 seguidores y seguirá así hasta que tome la decisión de hacer el ridículo en medio de tanto derroche creativo. Me recordó la razón por la que leía “creepy pastas” en blogs y por qué usaba Youtube en sus inicios. Lo hacía para desconectarme del pesado mundo y echar una que otra risa o suspiro de asombro. Me recordó incluso al extinto Vine cuyos creadores terminaron decantándose en Youtube con estrategias de contenidos cuestionables y sin mucha ética.

Espero que TikTok no se vuelva en un Némesis como Facebook, Instagram o Youtube cuyos algoritmos de monetización publicitaria terminaron absorbiendo y moldeando la creatividad de los generadores de contenido. La prueba de esto está en que muchos youtubers e instagramers de nuestra farándula nacional ya están en TikTok pero desafortunadamente no le llegan ni a los tobillos al “tiktoker” más novato de todos.

Por lo pronto seguiré disfrutando de mis moonwalks, beatboxing brutales, hipnóticas coreografías de dedos a la Naruto, montajes con audios de auronplay, retos de transformación, stop motion y slow motion épicos.

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