Todos a votar

03 de mayo de 2010 12:00 AM

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Este año lectivo, calendario B, he tenido la oportunidad de asumir el reto con estudiantes de 10, 11 y 12 grado, (edades que oscilan entre 15 a 18 años), en la asignatura “Economía y Política”, área de Sociales basada en el meollo de la sociedad en que nos movemos. Un poco escéptica con los resultados (por los temas en sí), Oferta y Demanda, PIB, Inflación, Devaluación, Multinacionales, la Moneda, Divisa, Franquicias, Manila, Banco de la República, Salario mínimo, Constitución Política y sus reformas, Partidos Políticos, Ideologías políticas, etc., debo admitir que me he llevado una sorpresa y lo equivocada que estaba. No es que no tenga confianza en los jóvenes de hoy, en lo absoluto, parece que al nacer ya traen un chip incorporado en su cerebro y, en algunos años ellos serán los arquitectos de su propia situación y deberán asumir con responsabilidad el desarrollo de la sociedad de la cual forman parte y que estará guiada por ellos mismos, lo que sucede, es que en esta época facilista para ellos, donde todo lo tienen al alcance de sus manos y, la información pulula, haciendo clic en el navegador de Internet, se puede pensar que los intereses de los jóvenes tienen otra tendencia: Ipod, BlackBerry, redes (Facebook, Hi5), correo electrónico, y que lo que ellos menos quieren, es ser miembro activo en la economía y política de nuestro país y, la relación directa con el “boom” de la globalización. Debo confesarles que el fenómeno de la democracia suscitado en estos momentos en donde Colombia se debate entre la vida y la muerte por elegir a su presidente y que éste a su vez adolezca de vicios satanizados, secularizados, perversos que, en una sola palabra se llama “corrupción”, ha motivado en ellos una explosión de neuronas que no se lo alcanzan a imaginar. A las 7 a.m. en los pasillos me abordan para preguntarme que si me vi el debate presidencial, vicepresidencial, que si estuvo bueno o malo, que si “X” candidato no sabe ni hablar, que el “Y” no tiene nada que hacer ahí, que el país lo que necesita es “mano dura”, otros dicen que “educación”, los que se inclinaban por Santos ya no lo quieren, otros están convencidos de que Mockus es la solución, otros están atrapados con Vargas Lleras y algunos, deslumbrados por la forma en que responde Petro, aunque dicen que no votarán por él, lo admiran. Algunos estudiantes de 12 grado, han alcanzado la mayoría de edad y, sin dejarse influenciar ni siquiera por sus padres, ya tienen a su candidato predilecto. Digo sin dejarse influenciar porque ellos mismos me informan que su mamá votará por Mockus y su papá por Santos y ellos por tal o cual o en blanco. Enardecidos hacen planteamientos bien argumentados, inclusive, con la situación que se nos vendrá encima con los países vecinos. En un país hipnotizado, maniatado por la ambición, desmadre y falta de entereza de muchos de nuestros gobernantes, en donde cada día se destapan maquinaciones inimaginables en detrimento de los colombianos, es importante tomar conciencia y concientizar a los jóvenes de que “un voto” puede marcar la diferencia y de que ellos son parte del núcleo social. Pienso que el Tsunami Verde ha crecido en gran parte por la decisión de la juventud que se lanzó al ruedo clamando un “NO A LA CORRUPCIÖN”. www.lidiacorcione.blogspot.com

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