Un desastre en ciernes

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A través de los años y desde su fundación el avance de Cartagena de Indias ha girado en torno a sus cuerpos de agua, que le han servido para su desarrollo urbanístico, turístico y económico. Para infortunio de la ciudad y desde hace casi cincuenta años, el sistema acuático se ha convertido en un grande problema por su creciente deterioro.

La situación es, por decirlo menos, apocalíptica, debido a que personas, de todos los estratos socioeconómicos, vienen rellenando de forma ilegal y sistemática sus orillas usando materiales no convencionales como basuras, escombros, desechos orgánicos y demás, para ganar terrenos sin tener en cuenta el daño causado al ecosistema. De esta forma se ha reducido ostensiblemente la capacidad de los cuerpos de agua interiores y cerrado el paso al intercambio con las aguas superiores que los han llevado al estado de aguas estancadas que vemos actualmente.

La visión futurista del parlamentario cartagenero Alfonso Romero Aguirre lo llevó a presentar a consideración del Congreso, en el año 1937, un proyecto de ley mediante el cual se ordenaba la delimitación de los cuerpos de agua, caños, lagunas, ciénagas con el fin de regular el desarrollo de la ciudad.

Desde la promulgación de la Ley 62 de 1937 han pasado más 80 años y aún no se ha hecho realidad el marco jurídico de este ambicioso proyecto que le entregaría a Cartagena todos los elementos arquitectónicos, paisajísticos, viales, ambientales y de servicios públicos como para convertirla en un centro urbano envidiable a nivel internacional.

Contrario al espíritu de la dicha ley y con la anuencia del Estado, se han depredado 200 hectáreas de la ciénaga de la Virgen y disminuido su profundidad de cuatro a seis metros a menos de uno en determinados sitios. La causa, de todos conocida, el vertimiento de todas las aguas lluvias de los barrios situados en su cuenca y la descarga del alcantarillado sanitario de la ciudad durante más de treinta años. La bocana estabilizada de mareas construida por el gobierno holandés, como una tabla de salvación para este cuerpo de agua, agoniza por la destrucción de sus compuertas de entrada y salida y el deterioro de su pantalla direccional.

Otro duro golpe para este cuerpo de agua fue la construcción del Anillo Vial que redujo el intercambio natural de la ciénaga con el mar, causando grandes sedimentaciones e invasiones que le han dado paso a un desarrollo urbanístico, atípico, donde confluyen y conviven los estratos seis y el subnormal de las estribaciones del corregimiento de La Boquilla.

Merecen capítulo aparte la desaparición casi total de la ciénaga de las Quintas y el peligro que se cierne sobre la ciudad por la erosión del cerro de la Popa.

*Rotaremos este espacio para mayor variedad de opiniones.

*Ingeniero Civil y Sanitario

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