Columna


Un día para reconocer

El 3 de diciembre se celebró el Día Panamericano del Médico, una fecha para reconocer el trabajo que día a día hacen los médicos en beneficio.

LUIS ALBERTO PERCY

05 de diciembre de 2019 12:00 AM

El 3 de diciembre se celebró el Día Panamericano del Médico, una fecha para reconocer el trabajo que día a día hacen los médicos en beneficio de los pacientes y de la sociedad. La fecha se celebra desde 1953 cuando en el Congreso Panamericano de la OPS la proclamó en honor al Dr. Carlos Juan Finlay Barrés, médico y científico cubano que descubrió que la transmisión de la fiebre amarilla se realizaba a través del mosquito Aedes Aegypti.

Ha pasado mucho tiempo desde el 53 hasta nuestros días y en ese tiempo hemos visto avanzar la medicina de una manera asombrosa. Los nuevos tratamientos médicos, unidos a los grandes avances tecnológicos y al mejoramiento de las técnicas quirúrgicas, han permitido que millones de pacientes se beneficien de una medicina más segura, con calidad y con resultados mucho más efectivos.

Colombia no ha sido ajena a estos avances. El desarrollo de la medicina en nuestro país ha sido evidente y durante las tres últimas décadas las condiciones de salud de los colombianos han mejorado de manera importante, las tasas de mortalidad han disminuido, la esperanza de vida al nacer ha aumentado y hoy en día enfermedades como el cáncer, la hipertensión, la diabetes y muchas otras se pueden controlar y los pacientes pueden tener una perspectiva de vida adecuada, dentro de unas condiciones muy aceptables.

Detrás de todos estos avances en la medicina y en las condiciones de vida de los pacientes han estado los médicos colombianos; su trabajo diario, su dedicación y su profesionalismo han contribuido a que nuestro país sea hoy mejor y a que todos tengamos unas condiciones de vida más favorables.

Sin embargo, en el 2020, el ejercicio de la profesión médica en Colombia es el reflejo de la situación crítica que vive el sector salud. Los médicos hacen parte del grupo de afectados por las condiciones de un sector que pareciera haber dejado de pensar en los pacientes, para dedicarse a solucionar problemas de toda índole: jurídicos, económicos, empresariales, políticos, etc.

Y es que las condiciones de los médicos en nuestro país no son las mejores. El médico se encuentra inmerso en un sistema de salud que se ha encargado de ir apretando cada vez más a los profesionales y que los ha llevado a situaciones laborales bastante críticas.

Según encuestas realizadas por el Colegio Médico Colombiano, nuestros profesionales de la salud tienen serios problemas en el ejercicio de su profesión. Por un lado, están las condiciones laborales impuestas por el sistema, que los obligan a contratar con múltiples sitios para poder tener unos ingresos adecuados. Esta contratación incluye largas jornadas laborales y, como todo el sistema de salud colombiano, incluye también retrasos en los pagos.

El otro tema que preocupa a muchos médicos, sobre todo a los rurales y a los de atención primaria, son las condiciones de seguridad para el ejercicio profesional. Los médicos se ven frecuentemente expuestos a las situaciones de violencia social que vive el país, de hecho, durante los últimos años se han presentado agresiones que incluso han llegado al asesinato. Las agresiones a los profesionales de la salud son frecuentes y las garantías de seguridad para muchos son casi nulas.

Por último y de la mano de los dos puntos anteriores, desde hace varios años se empezó a hablar en Colombia del síndrome de Burnout, un síndrome ligado a condiciones laborales no adecuadas y que afecta la parte física y emocional de los profesionales de la salud, además de poder afectar su desempeño técnico, con los riesgos asociados a calidad que lo anterior puede llegar a producir.

En una encuesta realizada a cerca de 6.600 médicos en donde se exploraba la existencia de este síndrome, se encontró que cerca del 63% de los encuestados tenían algún tipo de síntoma asociado al Burnout y muchos de ellos tenían un bajo desempeño laboral, asociado a sentimientos de poca realización profesional y a una baja autoestima.

Las situaciones mencionadas anteriormente y muchas otras que el espacio no permite describir, ponen de manifiesto que la crisis de la salud que vive Colombia afecta no solo a los pacientes y a los hospitales, si no también al recurso humano, que es el alma del sistema; por ello y por la entrega que día a día hacen mis colegas a sus pacientes y a sus instituciones, va este reconocimiento y esta felicitación en su día, ojalá que los días de los médicos fueran todos y que los colombianos les reconociéramos su trabajo en todo momento.

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