Un ejemplo de concertación

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Nuestra ciudad atraviesa desde hace varios años una difícil coyuntura institucional producto de diferentes factores que por razones de espacio no es del caso analizar en este artículo.

Pero uno de los factores que me permito resaltar es la fractura del tejido social que se traduce en una especie de diálogo de sordos entre los diferentes actores políticos, económicos y sociales.

Este año, en el mes de julio, se cumplieron 32 años de las primeras elecciones de las Juntas Administradoras Locales en Colombia, siendo Cartagena la primera ciudad que empezó ese proceso el 26 de julio de 1987.

El proyecto de reglamentación de las Comunas y Corregimientos presentado al Concejo de Cartagena por el alcalde del momento, Manuel Domingo Rojas, fue producto de una construcción colectiva con la participación activa y consensuada de líderes y gestores sociales como Fermín Berrio, Benjamín Maza, Bernardo Romero y Román Torres, entre otros.

“Fue una época de oro para la participación ciudadana –como recordara en reciente entrevista Bernardo Romero- que además tuvo espacios de representación en la Junta Directiva de las Empresas Públicas y concertó nuevas formas de intervención ante la administración distrital”.

En efecto; el alcalde de Cartagena con su equipo de gobierno y voluntarios entre quienes se encontraban integrantes de la vida académica como el economista Asdrúbal Recuero, el abogado Jorge Pallares Bossa, el ingeniero Eléctrico Leobardo Marrugo, la economista Silvana Giaimo y el también economista Antonio Sanfeliú -pido excusas si involuntariamente omito nombres- visitaron todos los barrios y corregimientos de Cartagena para consensuar con el liderazgo popular y comunero el proyecto que finalmente se presentó al Concejo de Cartagena, presidido en ese entonces por el economista Argemiro Bermúdez Villadiego. Es de destacar que a pesar de que la Ley contemplaba la posibilidad de que la tercera parte de los miembros de las Juntas Administradoras Locales fueran elegidos por el voto ciudadano y las dos terceras partes lo fueran por el Alcalde y el Concejo, se aprobó que la totalidad de los miembros de la JAL se eligieran popularmente.

A mi modo de ver, este es un ejemplo donde la voluntad política de alcalde y Concejo, unida a la madurez, la comprensión y la decisión del liderazgo comunitario, hicieron posible que Cartagena fuera pionera en el país en implementar los mecanismos de participación que en ese momento ofrecía nuestra legislación.

La moraleja es que la concertación de las distintas fuerzas vivas de una sociedad es el mejor camino para alcanzar metas de avance institucional y desarrollo.

*Rector UNICOLOMBO.

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