Columna


Una cadena perversa

Los fallos judiciales en contra del Estado, no pagados, ronda los 7 billones de pesos y estarían causando solo en intereses 2,2 billones de pesos al año.

MIGUEL YANCES PEÑA

03 de diciembre de 2018 12:00 AM

Los procesos judiciales ejecutoriados contra el Estado que no se paguen oportunamente (la Ley concede un plazo de 10 meses), producen intereses moratorios, que, por norma, son los más altos permitidos (1,5 veces el interés bancario corriente). Los calcula mensualmente el Banco de la República, y están entre un 2,0 y un 2,3 % m.v. (31,7 % e.a.).

Camilo Gómez, quien está a cargo de la Agencia Nacional de la Defensa Jurídica del Estado, ha mostrado cifras del capital no pagado por fallos en contra, que ronda los 7 billones de pesos, y estarían causando, solo en intereses, 2,2 billones de pesos al año.

Ganárselos es un excelente negocio para quien vea la oportunidad: riesgo cero, baja inflación, y tasas comparativas muy bajas (6, máximo 7 % e.a.). También para el Estado si se los evita.

Se podría pensar que son descuidos; hechos fortuitos; indeseados e inevitables por falta de dinero. Pero eso sería pecar de ingenuidad. Más inteligente sería pensar -solo pienso, no acuso- que todo es una ingeniosa cadena ideada con perversidad por abogados corruptos para lograr lo que muchísimos persiguen: vivir a costillas del Estado; de nuestros impuestos.

El primer eslabón de esa cadena es ejecutar el acto factible de ser demandado; el segundo, demandarlo; el tercero, perder la demanda; y el cuarto no pagar. En cada uno alguien gana, y en todos pierde el Estado.

Hay un quinto eslabón: esas sentencias se venden como títulos valores. Quienes las compran, ofrecen un porcentaje de su valor, y se ganan además los intereses: como quien vende bonos, CDT, o futuros, antes de su maduración.

Se podría pensar -sin pecar de ingenuidad- que este es un eslabón suelto que no forma parte de la misma cadena, al fin y al cabo, comprar deuda no es nada raro, ni delictivo, se llama "Factoring". Lo perverso está en dar pie a las demandas, cuando se deberían evitar; perder los pleitos, que se deberían ganar; y encima, no pagarlos para pagar intereses moratorios, los más altos, cuando se deberían evitar. Una vagabundería, pudiéndose conseguir créditos a tasas muchísimos más bajas, para pagar esas acreencias.

Por otro lado, no es un secreto que el presupuesto del Estado se arma desde lo micro; que cada entidad quiere más, e infla los requerimientos; y que después ejecutan a como dé lugar para justificarlo y no sufrir recortes en la siguiente vigencia.

O sea, de dónde recortar hay; amén de que el auditor General de la Nación informó de la existencia de 20 billones de pesos en depósitos bancarios, de recursos no ejecutados, de los cuales el 70 % no gana intereses.

¡Cuánta plata se está perdiendo en demandas, pago de intereses moratorios, y dinero guardado en bancos!

Se requiere más ética, eficiencia e idoneidad en el manejo del dinero que es de todos.

*Ing. Electrónico, MBA.