Una oreja para la historia

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Por morderle una oreja a un tal doctor Ospina dentro de un ascensor en Bocagrande, el alcalde de Cartagena Juancho Arango fue noticia nacional.

El médico del altiplano se refería en malos términos a la primera autoridad de la ciudad, molesto por las interrupciones del servicio de energía sin contar que en el mismo ascensor bajaba el alcalde Arango, a quien no conocía.

No podía dejar pasar Juancho los insultos que escuchó, respondiendo airadamente al colega bogotano y en el calor de la agria discusión se fueron a los puños, sacando Juancho amplia ventaja.

Durante la juventud en su natal Colosó era considerado maestro del deporte de las narices chatas y en su calidad de “fajador” era implacable al momento de entrar en el “infaiting” donde sacaba los mejores puntos.

Muy cerca a su consultorio por la Clínica del Club de Leones que él fundó, quedaba el gimnasio “Chico de Hierro”, y como amante del boxeo y admirador de Mochila Herrera, Rosito, Caraballo, Rocky Valdés y Pambelé, visitaba frecuentemente ese lugar, en donde le hacían rueda cuando charlaba con los campeones de aquel tiempo.

Mala la cosa para su contendor de aquel día en el estrecho cuadrilátero del ascensor. La muñequera fue fenomenal y estando Ospina al borde del nocaut recurrió a un rodillazo, tratando de apaciguar la lluvia de “jab” y “opercut” que lanzaba nuestro alcalde con toda precisión y contundencia.

El ascensor se estremecía cuando por fin llegaron al primer piso. Estando ya en ese terreno amplio y sintiéndose Ospina en “el Campín”, le dio una patada a Juancho en su zona más querida. Al ver mancillado su honor y resistiendo un dolor insoportable, el alcalde se acurrucó cubriéndose con las manos el pechiche de su existencia, pegó un brinco y le dio soberbio mordisco a su contrincante.

Siendo Misael Pastrana Borrero presidente, y Ospina su médico de cabecera, hubo preocupación en el Palacio de la Aduana por lo sucedido ese día pero bastó lo explicado por el alcalde, su excelente obra de gobierno, toda una vida dedicada al sector de la salud y un prestigio nacional, para que el asunto quedara así.

Años más tarde, como representante de Colombia en la ONU, Juancho Arango falleció en New York dejando en Cartagena un enorme vacío y una oreja para la historia.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS