Una película TV cerrada

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La película alemana: “La vida de los otros” fue premiada en los años 2006 y 2007 en Europa, también recibió el Oscar de la Academia. Describe un episodio ocurrido en la Alemania Oriental que estaba en la órbita comunista de la Unión Soviética. La película es el trasunto de todos los regímenes autoritarios y dictatoriales en Europa y otras latitudes. En la Alemania Oriental el régimen vigilaba con sofisticados sistemas de grabación y fotografías; a la vez hostigaba a los medios periodísticos, amén a los ciudadanos sospechosos de no compartir la ideología comunista. “La vida de los otros” tiene una secuencia atrayente en razón a que un miembro de la policía secreta Stasi: Gerd Wiesler, ejercía como rígido inquisidor la vigilancia de un prestigioso escritor, George Dreyman, y de su novia Christa Sieland, una bella artista de teatro. Sin embargo, un alto miembro del régimen comunista tenía puesto los ojos en Christa y encarga a Gerd Wiesler, a que extreme el seguimiento tanto a la artista como a Dreyman; no porque le preocupe una posible actividad subversiva, sino porque desea a la actriz.

Wiesler era uno de los mejores agentes de la Stasi; experto en espiar vidas ajenas, en redecorar las casas con micrófonos y cables escondidos y lograba que la palabra intimidad carezca de sentido. A lo largo de toda la película vemos a Wiesler como un personaje frío, incapaz de realizar ninguna demostración de afecto. Se dedica a su tarea, escuchar durante horas las conversaciones que retransmiten los micrófonos colocados en el apartamento de Dreyman. “Evidentemente este fue el preámbulo de el Gran Hermano de Orwell”.

No obstante, hubo un momento en que Wiesler cambia su posición moral, el carácter solitario y sombrío es dominado por la belleza de una música: “Sonata para un hombre bueno” que escucha a través de los micrófonos ocultos en el apartamento de Dreyman, por ello deja de cumplir el papel de inquisidor.

“La vida de los otros” es el retrato de los sistemas antidemocráticos y autoritarios que no se detienen en sus excesos. A manera de corolario puede afirmarse que esos regímenes, sin frenos morales, vulneran todas las libertades. De contera, creíamos que tales acontecimientos eran una ficción ajena a nuestro entorno.

Sin embargo, ahora estamos siendo testigos del poder omnímodo de otro autócrata, Donald Trump, y sus obsecuentes servidores, que aplican iguales o peores medidas extorsivas contra las naciones débiles. En Venezuela Telesur y Globovisión fueron capaces de mostrarle al mundo las maniobras mercenarias y los contratos de conocidos personajes de conducta delictivas que promueven las invasiones y no respetan la soberanía de las naciones. Utilizando ese poder autoritario acaban de cerrar o silenciar los dos canales de TV.

*Exdirector de El Universal. Académico de Medicina e Historia.

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