Columna


Unicartagena: mundo de oportunidades

JESÚS OLIVERO

JESÚS OLIVERO

23 de febrero de 2018 12:05 AM

La reacreditación institucional de alta calidad que recibió la Universidad de Cartagena hace algunos días muestra una mejoría continua de todos sus procesos, constituyéndose en garantía de excelencia a la formación de profesionales y la generación de conocimiento, fundamentales para el desarrollo en cualquier sociedad.

Unicartagena es el segundo hogar para miles de estudiantes de la ciudad y la región, quienes ven en ella la única posibilidad de salir del cada vez más profundo cráter de la pobreza.  La apertura de programas pertinentes, el acceso a grupos y redes de investigación, la movilidad internacional, mayor valoración en el mercado laboral de egresados y apoyo para crear empresas, son beneficios tangibles que ofrece la certificación de calidad consignada en la reacreditación.

La administración de Germán Sierra fraguó columnas institucionales para que nuestra institución fuese la primera universidad pública acreditada del Caribe. El esfuerzo mostró resultados con la acreditación por cuatro años. Cuando llegó el turno del actual rector, Édgar Parra, el reto mínimo fue mantener los estándares de calidad, pero esta vez, las lecciones aprendidas y el aporte titánico de todos los frentes, permitieron aumentar el período de acreditación a seis años, logro que merece felicitaciones y debemos mostrar con orgullo.

El reverdecimiento constante de la Universidad como estructura moldeadora de los destinos de su comunidad, es un laboratorio de oportunidades para cambiar la historia de la ciudad. Mientras exista el conocimiento habrá esperanzas, y por ello, frente a las vicisitudes de la administración distrital, la función de la alma mater como forjadora de líderes y personas de bien, toma mayor relevancia. Este proceso requiere acompañamiento de todos los actores sociales, defensa de la universidad pública y apoyos gubernamentales que la mantengan viva, activa y pujante.

La Universidad conecta todas las esferas del entramado social de Cartagena y Bolívar, motivo que debería ser suficiente para rodearla y protegerla. Sin embargo, en varias ocasiones, conocidos y extraños han intentado arrojarle la cicuta de la desconfianza o la infiltración politiquera, verdaderos fantasmas arrogantes, tan ilusos como los que rondan las noches de La Merced.           

Nuestra universidad seguirá creciendo ante la desbordada demanda por formación superior y la necesidad tanto de solucionar problemas a partir del conocimiento científico, como de generar empleo desde la formación de empresas con base tecnológica. Son retos gigantes pero alcanzables, esa es la filosofía udeceista.  

*Profesor
 

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