Columna


Vacunas y mercado

DARÍO MORÓN DÍAZ

21 de noviembre de 2020 12:00 AM

Los laboratorios norteamericanos y europeos no ocultan su voracidad con la finalidad de obtener beneficios económicos con las vacunas. Para ello usan informaciones periodísticas que desmotivan el interés científico: “La salud y la vida del ser humano importan un bledo. “Es el mercado estúpido”.

Por el contrario, The Lancet, revista científica, suministra datos serios. “The Lancet informa que la segunda fase de pruebas clínicas de la vacuna contra el COVID-19 desarrollada por la universidad inglesa de Oxford es segura en personas mayores sanas y provoca una respuesta inmune.

La Fase dos permite concluir que el antídoto provoca “pocos efectos secundarios” e “induce una respuesta inmune en ambas partes del sistema en todos los grupos de edad tanto con una dosis baja como con la estándar”. La vacuna británica genera una respuesta de las células T (linfocitos capaces de encontrar y atacar células infectadas por el virus); a los catorce días de la primera dosis, y una respuesta de anticuerpos a los 28 días de la dosis de refuerzo, que atacarían al virus cuando circule en la sangre o en el sistema linfático. La vacuna de Moderna gana en conservación a la vacuna de Pfizer; ambas deben darse en dos dosis (?). La vacuna de Pfizer tiene que resolver el desafío logístico que plantea su almacenamiento y distribución porque su vacuna requiere una conservación a menos de 80 grados bajo cero (?). La vacuna Moderna se puede conservar durante seis meses a menos de 20 grados y hasta 30 días a menos de 4 grados bajo cero, las condiciones de un refrigerador normal.

Los autores apuntan que la Fase 3 de las pruebas clínicas, que está en marcha, deben confirmar estos resultados y determinar “hasta qué punto la vacuna es efectiva para proteger de la infección por SARS-CoV-2”, en un grupo más amplio y heterogéneo de edad avanzada con patologías previas. La eficacia de la vacuna de Moderna para proteger del virus, en 560 adultos, 160 de entre 18 y 55 años; 160 de 56 a 59 años y 240 de más de 70. Los voluntarios de más de 55 años fueron divididos en dos grupos y recibieron una sola dosis de la vacuna o dos en un periodo de 28 días.

La investigadora Sarah Gilbert afirma que este estudio “responde a algunas de las cuestiones” planteadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la necesidad de que las vacunas contra la COVID protejan a las personas adultas de más edad. Sin embargo, queda por responder otras “preguntas sobre la eficacia y duración de la protección” y además se debe probar la vacuna en gente mayor con patologías para asegurar que protege a quienes tienen más riesgo de enfermarse gravemente.

*Exdirector de El Universal. Académico

de Medicina e Historia.

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