Columna


¡Vale la pena soñar!

ENRIQUE DEL RÍO GONZÁLEZ

04 de enero de 2022 12:00 AM

Hace muchos años me enamoré del baloncesto, los primeros destellos de seducción se dieron al recibir clases de educación física en el Colegio Comfenalco, impartidas por los excelsos profesores Miguel Ángel Martínez y Boris Campillo, este último estrella local y nacional para la época. Pero el flechazo definitivo lo recibí al ver con la boca abierta, por televisión y videos, las espectaculares jugadas de la mejor liga del mundo, la NBA. Allá todo se veía de ensueño; las cestas de tres puntos, los amagues, el cambio de mano, los tiros de espalda, gancho, bandeja y en suspensión que desafiaban no solo la gravedad, sino también la capacidad humana. Definitivamente, aquellos héroes de balón en mano no parecían de carne y hueso; levitaban como fantasmas en los imponentes y llamativos estadios que creía inaccesibles.

Mi equipo favorito no podía ser otro, los Bulls de Chicago. Claro, contaban con el mayor número de superestrellas encabezadas por el mejor jugador de todos los tiempos, Michael Jordan. Aunque eran especiales las jugadas de Isiah Thomas; Larry Bird; Earvin “Magic” Jhonson y Shaquille O´Neal; entre otros. En la actualidad son muy destacables y famosos LeBron James, Stephen Curry, Kevin Duran, James Harden y una lista interminable de atletas que parecen de otro planeta.

A ese mundo de astros llegó por primera vez un colombiano, fue el pasado 30 de diciembre de 2021 cuando el barranquillero Jaime Jesús Echenique Salinas, de 24 años y 2,11 metros de estatura, mientras su padre conducía un bus de transporte público en la arenosa, saltó a ese impactante y exigente escenario como pívot, vistiendo la camiseta número 12 de los Washington Wizards, jugó solo tres minutos y cuatro segundos contra los Cleveland Cavaliers, sumando fuerzas a la victoria de su equipo esa poética noche que representó el renacer de las esperanzas para los jóvenes basquetbolistas colombianos que comprobaron que, con pasión, esfuerzo y disciplina los sueños se cumplen. Fue poco el tiempo en la cancha, pero muchas las ilusiones que sembró y la historia que empezó a escribir en la gran liga.

Lastimosamente en nuestro país es muy escaso el apoyo y la difusión que se le da a este tipo de deportes, estamos focalizados en el fútbol, como si en aquel estuviera la única destreza de nuestros jóvenes. Los dirigentes deportivos deben apostarle a la diversidad, formando y reclutando talento desde edad temprana. Es de resaltar una promesa del baloncesto en Cartagena, que ha recibido reconocimientos locales y regionales, Juan Felipe Osorio Vallejo, de 11 años y que destaca por su calidad, técnica y condición física, entrena diariamente con disciplina, sacrificio y con el apoyo de su familia. Ya él tiene de ejemplo a un compatriota, Echenique, que con una explosión de lágrimas y voz entrecortada nos recordó que ¡vale la pena soñar!

*Abogado.

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