Columna


Vendrán muchos más muertos por COVID-19

JESÚS OLIVERO

18 de diciembre de 2020 12:00 AM

Ha quedado claro que la preocupación profesada por nuestros padres, abuelos, y en general por familiares con comorbilidades, es puro cuento. A nadie le importa contagiarse, y mientras podamos celebrar en diciembre, llenando los centros comerciales y participando en las fiestas para divertirnos, el sufrimiento y la muerte de terceros no tiene importancia. Y si nos tocó, mala suerte. Quiero creer que lo pensado por nosotros, los vulgares ciudadanos, debe ser muy diferente a lo manejado en la autopista intelectual de las autoridades, quienes enfrentarán un verdadero huracán si llenamos las unidades de cuidados intensivos, con los muertos comenzando a aparecer como zombis en las calles.

La lucha frontal del alcalde contra la corrupción es su principal, y quizás única plataforma visible en la administración actual. Esto tendría especial significancia si la pandemia no estuviese aquí, pero ante la ola creciente de contagios, es necesario hacer más esfuerzos para priorizar entre menos enfermos críticos de COVID-19 y la lucha anticorrupción. Hay que poner un paréntesis en la verborrea y enfrentar el virus con entereza, empleando los recursos disponibles y moviéndose con los números y la estadística a primera mano.

Es cierto, estamos cansados, pero ello no significa incrementar nuestro nivel de estupidez, y aún si existe elevada presión de los gremios, es responsabilidad de la administración distrital insistir, a través de todos los canales, en que las celebraciones de fin de año serán diametralmente distintas a las anteriores, y un exceso en los casos de COVID-19 no puede ocurrir, las consecuencias podrían ser realmente catastróficas. Flexibilizar demasiado las libertades no puede ser una opción. Toque de queda y ley seca en la ciudad es lo mínimo racionalmente posible para los días críticos. Esto no puede darse solo con decretos de poca o nula credibilidad y acatamiento, la policía, las fuerzas militares deben hacer una fuerte presencia.

Aún no sabemos qué viene, la incertidumbre de la vacuna para Colombia es cada vez más alta, y ahorrar debe ser una consigna para las familias que pueden ver comprometidos sus ingresos de supervivencia en los meses por venir. En el mismo sentido, mostrar señales de control relativo de la pandemia, aunque tengamos poca afluencia de visitantes, será un mensaje adecuado para fortalecer el sector a paso firme. Mostrar que los casos suben como espuma sepultará las probabilidades de arribo de turistas. Es hora de apoyar más a las tiendas de barrio con pedidos a domicilio, y entregar Vitamina D y zinc a personas vulnerables. La reactivación solo es posible si estamos vivos.

*Profesor.

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