Columna


Vidas no paralelas

DARÍO MORÓN DÍAZ

28 de mayo de 2022 12:00 AM

Colin Powell, militar norteamericano, y el diplomático sueco Hans Blix, tuvieron papel protagónico en la política mundial en los años noventa.

El militar Colin Powell tuvo una larga carrera en el ejército norteamericano; durante la presidencia de Ronald Reagan fue secretario de Estado. Él organizó la invasión a la república de Panamá para capturar al presidente de esa nación José Antonio Noriega y llevarlo a los EE. UU. Así mismo destruyó el movimiento revolucionario en República Dominicana liderado por Juan Bosch. En 1990 dirigió la guerra del Golfo contra los países árabes para apoderarse del petróleo, en esa ocasión fusiló muchos habitantes de esas naciones. En 1991 afirmó en el Consejo de seguridad de la ONU que Irak tenía armas de destrucción masiva. Powell escandalizó la diplomacia internacional con esa temeraria afirmación. Esa argumentación tenía la finalidad de justificar la invasión y destrucción de Irak. A pesar de esas falsas denuncias Irak fue invadido y los yacimientos petroleros pasaron a poder de EE. UU. Colin Powell siguió por muchos años contando con el respaldo de su país a pesar de sus maniobras tenebrosas. Se retiró del ejército y finalmente se arrepintió de sus actos criminales.

Por contraste el sueco Hans Blix, inspector de armas de las Naciones Unidas, afirmaba que esa sistemática afirmación de Powell y EE. UU. tenía la finalidad de que EE. UU. invadiera a Irak. La invasión se realizó. Irak quedó destruido, pero en poder de los norteamericanos. El sueco Hans Blix siempre rechazó la posición norteamericana y sostuvo que el interés no era por las armas y sí por el petróleo de Irak. Blix cuestionó la posición de George H. Bush y Tony Blair, ambos sostenían que la riqueza en hidrocarburos es un arma poderosa que no debía ser manejada por los iraquíes y sí por EE. UU. y Gran Bretaña. Al analizar las declaraciones de Hans Blix, se concluye que la verdadera arma de destrucción masiva de Irak eran los extensos yacimientos de petróleo. Hans Blix fue un apóstol de la paz, su defensor, un héroe de la misma. Colin Powell el militar guerrerista fue un auténtico antihéroe.

LA DEMOCRACIA EN COLOMBIA: Mañana todos los ciudadanos de este país deben cumplir con el compromiso de depositar su voto en las urnas. Es la única manera de defender la Democracia y no dejar que los corruptos de la política sigan haciendo de las suyas en los diferentes estamentos de la nación. En los últimos cuatrienios hemos experimentado a gobernantes incapaces de llevar a la nación por el camino de la honestidad. Sus promesas cayeron en el vacío y el país siguió en la debacle moral con los mismos politiqueros. Con las elecciones del domingo hay esperanzas de que todo cambie; esta vez esperamos que no aparezcan a última hora los “Ñeñes”, como ocurrió hace cuatro años. Para no tener que soportar el asalto a los dineros públicos en los Mintic y compañía sin que la mano de la justicia actúe adecuadamente. Con optimismo esperamos la reacción ciudadana para saber escoger las opciones que muestren nuevos horizontes. Las alternativas de cambio son evidentes, solo basta con hacer el estudio de lo que ofrecen las colectividades y se sacará la conclusión de cuál es la mejor opción para Colombia y su democracia.

*Exdirector de El Universal. Académico de Medicina e Historia.

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