Columna


Violación de menores

SIMÓN GAVIRIA

08 de abril de 2021 12:00 AM

A pesar del rechazo del grueso de penalistas, el Congreso aprobó la prisión perpetua para violadores de niñas y niños. En el mismo sentido, la sociedad estuvo dispuesta a perdonar las más terribles masacres de las Farc, pero nunca la violación de menores. Más allá del populismo punitivo, hay algo en la sabiduría colectiva que rechaza dicha conducta, la reincidencia es plena. Según el Departamento de Justicia de EE. UU., 40% de los violadores de niños recae al primer año de su libertad. Con la reglamentación de cadena perpetua propuesta serán pocas sentencias, reservadas para Garavitos y Uribe Noguera. Si se busca eficacia más que simbolismo, la protección efectiva vendrá de alertas tempranas y registro de violadores.

La política criminal acertadamente busca rehabilitar, trata de entender qué del entorno socioeconómico causa las conductas. Pero, ¿qué ocurre si para ciertos pedófilos la reincidencia es plena? ¿Cuándo no es posible la resocialización? Según el Departamento de Justicia de EE. UU., la tasa de reincidencia en abusos sexuales de pedófilos es cuatro veces más alta que la de otros criminales. Por la cultura de silencio, la realidad debe ser peor.

El placer del violador no es solo sexual, sino que obedece a otros traumas; algo diferente al hurto de vehículos. Los componentes sadomasoquistas, ritualistas, y de éxtasis asociados a la muerte del menor, no tienen cura en la literatura científica. Alternativas como la castración química o física, resultan tan inocuas y barbáricas como cortarle las manos a un ladrón porque robó un pan. Los pedófilos encuentran otros objetos fálicos para lograr clímax. Moldova y Oregón han cancelado experimentos inhumanos en este sentido. Según el estado de Virginia, el pedófilo promedio abusa a más de 300 menores en su vida. Introducir este individuo sin controles a la sociedad es garantizar violaciones futuras.

La ley reconoce consecuencias posteriores a la condena, así como un conductor ebrio pierde el pase o un delincuente pierde el derecho a portar armas, el violador de niños no debe trabajar en espacios infantiles, se debe restringir donde vive. Una persona con historial de acceso carnal violento contra niños no debería poder ser profesor ni pediatra. En algunos estados de EE. UU. , los violadores deben registrarse ante las autoridades locales al mudarse a un nuevo barrio. También se requiere notificarles a sus vecinos su historial. No hemos logrado que Medicina Legal cree un registro único de violadores de niños. Durante el 2020 se reportaron 15.359 actos de violencia sexual contra menores de 14 años, las niñas representaron 84% de las víctimas.

En el 2020, 1.579 niños desaparecieron según Medicina Legal. Las primeras 48 horas son claves, por ende, obligatoriedad a los medios de comunicación y en enviar mensajes de texto a la zona donde un menor esté desaparecido es vital. En Colombia, Medicina Legal practica 43 dictámenes de abuso sexual diario contra niños. Si se hacen tarde, queda la palabra del menor contra la del adulto.

Los críticos correctamente dicen que el aumento de penas no disminuye el acceso carnal violento contra menores. Lo importante para entender es que nada los va a disuadir. Si queremos mejores resultados, tenemos que pensar diferente. Más de lo mismo no va a lograr nada.

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