Columna


¿Y cómo lo hacemos?

GABRIEL RODRÍGUEZ OSORIO

01 de marzo de 2021 12:00 AM

Con la gracia de Dios, con la ayuda de amigos generosos y mucho de nuestro bolsillo.

Hacerlo es realmente un milagro y un gran reto. Hay días en que Salvo se levanta no solo molesto como desesperado, porque se nos agotan los recursos. Su llamada es la primera del día, generalmente a las 4:30 de la madrugada.

“Gabriel estoy mamado, esto lo debe estar haciendo el Estado, no nosotros”. Pero cuando estamos al borde del abismo aparece la ayuda de la Divina Providencia, y el ánimo retorna intacto y con muchos más deseos de servirle a la comunidad.

Con asesoras muy calificadas, hemos definido el derrotero de nuestros objetivos, enmarcados en una visión del desarrollo integral de los niños, basados en tres ejes principales: Nutrición, Gestión del Conocimiento y Emprendimiento.

La Nutrición es fundamental porque no se puede estudiar con hambre. Alimentos conseguidos a muy buenos precios en el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis, como las donaciones de los amigos de buen corazón. Para eso, buscando ser sostenibles, hicimos una huerta comunitaria en 25 m2, donde producimos alimentos para el pancoger, pero que es insuficiente para alimentar todos los días a 250 niños, la cual pretendemos ampliar a 70 m2. Y no solo producir para el comedor, sino para hacer un emprendimiento. Aspiramos poder implementarla en cada uno de los 300 hogares que tiene el barrio Revivir de Los Campanos, para que cultiven sus propios alimentos. Y dentro de este eje estratégico esperamos tener dietas especiales, diferenciadas en las edades de los niños, los más pequeños de hasta 5 años (cuando el cerebro está en pleno desarrollo) necesitan de una alimentación con calorías repotenciadas.

La Gestión del Conocimiento, la que empezamos con jornadas sabatinas de lectura y comprensión, se fue creciendo “como crecen las sombras cuando el sol declina”, y se convirtió en muy poco tiempo en 250 alumnos de edades de los 3 a los 14 años. Donde dotamos una Casa Comunal que encontramos abandonada con todos los servicios públicos, y por supuesto, internet, con computador y a iPad a bordo, para que los niños asistieran a sus clases virtuales y pudieran hacer los reforzamientos en matemáticas, lenguaje y humanidades, como entrenamiento en canto, yoga y teatro; tanto que ya montamos una obra de teatro que tiene gran audiencia en las redes.

Cada día aplicamos nuevas herramientas, como el cuidado en la higiene personal y las buenas costumbres en la mesa, todas impartidas por un grupo de excelentes profesoras. En el Emprendimiento, la huerta juega papel importante, como la producción de alimentos precocidos, y el montaje de una panadería y una peluquería.

Pero lo que más queremos es que la Casa Comunal sea el epicentro de la vida comunitaria.

*Arquitecto

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