Columna


¿Y si no se llamara Judith Pinedo?

JULIANA DE ÁVILA ROMERO

02 de diciembre de 2021 12:00 AM

Hace años tuve la oportunidad, como periodista, de ir a cubrir un par de eventos en la Cárcel Distrital de Mujeres, que en ese momento quedaba en San Diego. Alrededor siempre estaban las internas exponiendo algunos productos, muchas veces también vi sus creaciones en una mesa en esa callecita de San Diego, esperando que alguien se detuviera y comprara. Yo, por ejemplo, nunca me detuve.

El fin de semana pasado sus creaciones se convirtieron en un doble página que mostraba, más allá de sus productos, la historia detrás del emprendimiento, y la visión de una mujer que no solo llegó al penal para cumplir una condena, sino para apalancar una iniciativa liderada por las internas, y para demostrar que sí es posible servir desde el espacio en el que estemos, incluso el más adverso.

Y es que según el Código Penitenciario y Carcelario, la pena, aunque tiene una función protectora y preventista, su fin fundamental, léase bien, es “alcanzar la resocialización del infractor (...) a través de la disciplina, el trabajo, el estudio, la formación espiritual, la cultura, el deporte y la recreación, bajo un espíritu humano y solidario”. O sea, en la Cárcel Distrital se está haciendo la tarea.

Pero, ¿por qué son tan relevantes unas señoras que tejen desde una cárcel? No encuentro ni siquiera por dónde comenzar. 1. ¿Recuerdan que hace tiempo hablamos de la sororidad? Es un buen momento para activarla. 2. Porque como seres humanos no somos lo que hicimos mal, no somos pasado, somos presente y futuro, ¿no les parece este emprendimiento un mensaje potente? 3. Porque el 94% de las mujeres privadas de la libertad en Colombia son madres de hijos menores de edad, y el 75% son cabezas de hogar y las principales proveedoras de sus familias. ¿Cómo no ayudar?

En medio de toda esta situación llegó una mujer al centro penitenciario con contactos y estrategias para promover ideas, y por supuesto productos, les dio el empujón, y se idearon todo un plan para que las empresas las apoyen, ¿no les parece que es un uso maravilloso de sus recursos para apoyar a los demás? Es la descripción más básica y poderosa de servir, algo que muchos podríamos poner en práctica.

El doble página causó cierto revuelo, algunos lo vieron como una “lavada de cara”. Quiero decirles que no la vi. Judith Pinedo está condenada y no es un secreto, la apelación tampoco lo es, cada quien tiene su opinión al respecto, y con un micrófono al lado no se interesó nunca en hablar del tema, que pudo hacerlo y generar tremendo titular, pero no, ella habló de una biblioteca y del emprendimiento.

A ti, que te empecinaste en apuntar hacia lo negativo, ¿opinarías lo mismo si esa mujer no se llamara Judith Pinedo? Apuesto que no.

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