Columna


Zorba

WILLY MARTÍNEZ

13 de enero de 2021 12:00 AM

Angelo Papadakis, como buen griego, no se perdió de ir a ver la película que estrenaban en el Teatro Cartagena interpretada por Anthony Quinn, titulada “Zorba el Griego”. Asistió en compañía de Fajil Morad y Amín Ghisays, sus socios en el Barco “Sophia”, a quienes especialmente invitó. La película venía de ganar un premio Oscar y tenía fondo musical de Mikis Theodorskis, a quien Papadakis admiraba, no solo como músico, sino también como intelectual.

Los invitados salieron impresionados de la película y preguntaban a Papadakis si él sabía bailar esa danza. Él aseguró ser un experto bailarín y juró que en la primera oportunidad lo demostraría y lo haría a la usanza de la danza griega. No imaginaban sus socios que pudiera hacerlo, ya que en la película el actor Anthony Quinn baila como flotando en el aire, majestuosamente.

Por esos días el capitán Jorge Berrío les prestaba servicios marítimos a la sociedad de estos señores y en un almuerzo de negocios les contó que iba a inaugurar en el moderno edificio de Seguros Bolívar una discoteca cuyo nombre sería “ Zorba”. Contaba Berrío con el arquitecto Manuel Delgado, maestro en la construcción de obras de carácter mediterráneo, como lo hizo con el edificio Mikonos frente a la bahía en Castillogrande. El día de la inauguración de Zorba acudieron los tres socios del barco “Sophia”. Además, asistieron invitados especiales. Después, era indispensable presentar carnet para ingresar. Estando a reventar la discoteca, Papadakis pidió que pusieran la canción Zorba el Griego y empezó a dar los primeros pasos de la danza Syrtaki que por cuenta de la película se había convertido en la mayor expresión de la musicalidad griega. Cuando las cuerdas del “bouzoqui” inician la canción, Papadakis va al centro de la pista impresionando a la audiencia y cuando la música aumenta su velocidad el griego se va acercando a las mesas y empieza a recoger los vasos y platos de los invitados rompiendo la totalidad de ellos. Los administradores, Senén Villarreal y Germán Ibarra, enojados llamaron al portero, Canabal, un bocachiquero corpulento y de recio carácter para que detuviese aquel desastre. Terminada la danza hubo que llamar al capitán Berrío a quien por fortuna le pareció excelente lo ocurrido. Todos estaban contentos menos un reconocido “cachetero” del terruño que reclamaba airadamente whisky y Canabal lo puso de paticas en la calle. En minutos una camioneta con vagón trajo nuevos platos y vasos. El capitán ordenó picadas y licor para todos e invitó a Papadakis y sus socios a su mesa con quienes celebró lo sucedido y rogaba a Papadakis que repitiera la danza. Desde ese día “Zorba” fue la más famosa discoteca de Cartagena.