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Editorial

Concejo y ciudadanía

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Según los Observatorios Funcicar al Concejo y Asamblea, el Concejo Distrital de Cartagena durante 2012 mejoró considerablemente con respecto a 2011, sobre todo en control político, denuncias, asistencia y discusión, pero avanzó poco en el acceso del público a la información y en divulgar conflictos de intereses.
Solo en 46% de los casos de petición o búsqueda de información de carácter público en el Concejo, ya sea mediante solicitud telefónica, en la página web o en visita personal, los peticionarios encontraron respuesta, un avance lento.
Si a eso se le suma que las dos veces en que rindió cuentas a la ciudadanía el año pasado, no hubo una buena asistencia, hay que decir que el Concejo debe esforzarse mucho más para cumplir la gran tarea de abrirse a la comunidad.
Esto no sólo le permite cumplir con una obligación constitucional, sino que hará posible un debate de ideas con rigor y no de suposiciones, basado en datos concretos e información certera y exacta. Esto le conviene a la entidad y a la ciudadanía.
Sólo 5 de más de 40 impedimentos en sesiones fueron consignados en el libro de registro, y algunos otros registros están incompletos, de manera que falta rodear las actuaciones en debates, audiencias, discusiones y votaciones, con mayor claridad, como lo exige la delicada e importante misión de los concejales.
El grado de conocimiento de la ciudadanía sobre la existencia y función del Concejo, que en una época fue bajísimo, aumentó en la Encuesta de Percepción de 2012 de Cartagena Cómo Vamos hasta 71%, logro que hace más perentorio que la corporación adopte medidas que lo abran más a todos los sectores. También tendrían que ser más cumplidos los funcionarios de la administración citados, para permitir debates útiles.
Como la labor de los Observatorios de Funcicar tiene sus limitaciones y se circunscribe a la acción oficial del Concejo, este debería entregar al público información sobre discusiones o pactos entre bancadas que no están consignados en las actas.
Por otra parte, la función de control político y vigilancia del Concejo debe ser rigurosamente sustentado con argumentos técnicos o jurídicos, porque de otra manera las denuncias o reclamos no pasarán de simple retórica, que alimenta la creencia de que sólo se buscan ventajas. 
Las denuncias de presuntas ilegalidades hechas por los concejales deben incluir pruebas y solicitar su envío a los organismos de control, consideran los Observatorios de Funcicar y en ello estamos de acuerdo.
Una ciudad madura políticamente exige que sus concejales, además de ser cumplidos en su asistencia a las sesiones y a su participación en debates (y aquí también mejoró la Corporación), sean también metódicos en su función de control.
Por su parte, los ciudadanos también deberían interesarse más por interactuar con el Concejo, que necesita sus insumos.

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