Editorial


A expedición arqueológica

“Entre tanto hay que prestar especial atención a la denuncia sobre la presunta vulneración del contexto arqueológico del galeón San José”.

EL UNIVERSAL

12 de enero de 2021 12:00 AM

Si la historia del galeón San José es llevada al cine, como seguramente sucederá, la trama de su recuperación, incluidos los intrincados antecedentes jurídicos de esa misión, darán para otro libreto interesante.

Durante años se criticó la opción escogida por el anterior Gobierno, de asignar la gestión de salvamento de las valiosas especies náufragas, a una firma cazatesoros que recibiría como retribución por sus servicios un porcentaje de la carga de metales preciosos transportados en el navío. Con ello, los expertos extranjeros podrían quedarse con un porcentaje de lo rescatado, lo cual ha sido denunciado hasta la saciedad por el director de la Veeduría de Patrimonio Cultural Sumergido de Colombia, como una trama infame de destrucción y expolio orquestada desde el establecimiento contra bienes que pertenecen a los colombianos.

Por fortuna, el actual Gobierno, bajo la directriz de la Vicepresidencia de la República, ha corregido el rumbo al declarar Patrimonio Cultural de la Nación el conjunto de las especies náufragas que conforman el galeón San José, de tal manera que, una vez se extraiga, la integridad de todos sus componentes se conserve como una “unidad patrimonio cultural” de los colombianos sin divisiones que demeriten su conocimiento para la humanidad.

Así las cosas, el proceso pactado con los expertos ingleses ya no puede ejecutarse, para lo cual el país espera que se pueda modificar el alcance de la asociación público-privada (APP) que el gobierno de Juan Manuel Santos celebró con aquellos, al tratarse ahora como bienes imprescriptibles e inalienables de Colombia, pasando así del concepto de “rescate” al de “expedición arqueológica”, de un significado sustancialmente distinto a lo acordado inicialmente.

En todo caso, es necesario que las nuevas condiciones contractuales que se negocien con la firma internacional copartícipe en la actual APP, consideren los cambios sustanciales que debe sufrir el texto del contrato respectivo, así como el proceso de terminación de la relación si estos aliados privados no consienten en las exigencias que las nuevas realidades jurídicas imponen.

Entre tanto hay que prestar especial atención a la denuncia sobre la presunta vulneración del contexto arqueológico del galeón; es conveniente que la Armada Nacional aclare si hubo violación de la integridad de este.

Otro asunto para considerar es el lugar donde se expondrán los vestigios de la estructura del navío, al parecer muy bien conservada, así como las reliquias, tesoros y demás especies que se logren recuperar. Si en algún momento cabría pensar en el Museo Naval, contiguo a la Iglesia de San Pedro Claver, puede considerarse otro sitio que se quiera desarrollar como nuevo polo turístico (¿Tierrabomba?), pues a no dudarlo que será el museo marino más interesante de este lado del orbe. Pero, por supuesto, en Cartagena de Indias.

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