Editorial


Al canal del Dique hay que entenderlo

EL UNIVERSAL

06 de mayo de 2017 12:00 AM

Sorprende que unas obras tan grandes como serán las del canal del Dique sean tan poco conocidas por el grueso público, e incluso, hasta por personas de buena preparación académica y de talante cívico y político, y que no sepan identificar de inmediato las prioridades de distinto orden para acabar con el desarreglo del canal.

Los problemas esenciales que causa el Dique son ambientales, y por supuesto, estos daños a la naturaleza tienen consecuencias sociales y económicas enormes. Algunas, incluso, podrían acabar con la viabilidad de Cartagena como puerto si no se les pone coto de inmediato.

Los primeros que deberían saber bien lo que se juega en el canal del Dique son los funcionarios de más alto rango, como el jefe del Estado y quien administra la chequera del país, el ministro de Hacienda; el de Ambiente; la de Comercio, Industria y Turismo; y en fin, todos los burócratas de alta jerarquía, al igual que los congresistas bolivarenses, el Concejo Distrital, la Asamblea, y el alcalde de Cartagena. El gobernador de Bolívar, Dumek Turbay, por su parte, ya está muy enterado y lidera la gestión política en el Dique junto con su igual del Atlántico, Eduardo Verano.

Aplaudimos entonces  la gestión de Iván Mustafá, director del Fondo Adaptación, encargado del proyecto, y de los dos gobernadores por insistir en divulgar los pormenores de las obras, porque nadie las puede entender si quienes las conocen bien no las explican. Ojalá la divulgación se extienda a los grupos antes mencionados para mayor beneficio público.

Los trabajos tienen dos frentes principales. El primero acometido es la protección contra las inundaciones en las distintas poblaciones ribereñas de Atlántico y Bolívar que se inundaron con La Niña de 2010 y 2011, muchas ocurridas por la irresponsabilidad de algunos pobladores, que en la sequía rompían los diques para mayor facilidad al mover sus canoas, y por esos boquetillos que abrieron se metió la creciente para convertirlos en chorros y boquetes destructivos. Otra causa de los chorros y roturas de diques fueron los tubos de reguío instalados de cualquier manera por dueños de tierras aledañas al Dique.

El segundo frente, después de la protección de la vida humana antes descrita, es el de las esclusas, en Calamar y en Puerto Badel, que permitirán sanear los cuerpos de agua aledaños al Dique y su flora y fauna, donde viven muchas personas, y eliminarán la entrada de sedimentos a la bahía de Cartagena, que están literalmente desecando la entrada al puerto hasta llegar a interrumpirla en poco tiempo. La navegabilidad del Dique también es muy importante, pero es secundaria con respecto al control de sedimentos. Menos mal no hay que escoger entre una y otra porque las esclusas harán ambos trabajos.

Solo falta que el Gobierno nacional entienda bien lo que está en juego para que la financiación no se siga dilatando.

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