Editorial


Alcaldes ideologizados

“Normalmente, las personas en extremo ideologizadas son magníficas para ejercer oposición al poder político, pero suelen ser un fiasco como operadores de lo público”.

EMMANUEL VIDAL

20 de enero de 2022 12:00 AM

La Procuraduría General de la Nación abrió investigación contra Claudia López por presuntamente desconocer las normas que prohíben la participación en política de funcionarios en ejercicio de sus cargos, con ocasión de un trino desde su cuenta de Twitter, en el que atacó de forma directa al partido Centro Democrático y sus máximos representantes.

Se enfrenta la primera autoridad de Bogotá al riesgo de una sanción por la presunta violación del Numeral 39 del Artículo 48 de la Ley 734 de 2002, que califica como falta disciplinaria utilizar el cargo para participar en las actividades de los partidos y movimientos políticos o en las controversias políticas, lo que se agrava si se le investiga penalmente, puesto que el Artículo 422, ubicado dentro del capítulo de los Abusos de Autoridad en el Código Penal, tipifica el punible de intervención en política según el cual, “El servidor público que ejerza jurisdicción, autoridad civil o política, cargo de dirección administrativa, o se desempeñe en los órganos judicial, electoral, de control, que forme parte de comités, juntas o directorios políticos, o utilice su poder para favorecer o perjudicar electoralmente a un candidato, partido o movimiento político, incurrirá en multa y pérdida del empleo o cargo público...”, exceptuados los miembros de las corporaciones públicas de elección popular.

Este puntual caso pone de relieve el peso negativo que implica un exceso de ideologización en quienes ejercen cargos revestidos de autoridad civil, política o de dirección administrativa, es decir, los que tienen capacidad de mando, principalmente aquellos que provienen de alguna elección popular.

Normalmente, las personas en extremo ideologizadas son magníficas para ejercer oposición al poder político, pero suelen ser un fiasco como operadores de lo público. Dicho de otra manera, buenos con la lengua, malos con la ejecución.

Las desventajas que trae un político en extremo ideologizado a la realidad social, se pueden contar por montones cuando les corresponde ejecutar políticas y presupuestos oficiales. Pero, tal vez la más evidente es que, de tanto fincar sus afanes existenciales en el ejercicio de la oposición a los gobernantes de turno, cuando por fin llegan al poder, no pueden evitar hacerse oposición a sí mismos, lo cual queda patente con las repetidas salidas en falso, sus imprudencias y la ausencia de resultados.

Pero un efecto aún más pernicioso es que, por estar siempre en las discusiones y temas políticos de sustrato ideológico –que configuran los temas que en verdad les apasionan, porque han hecho de las ideologías sus religiones–, no prestan atención a cumplir con las funciones públicas que les han sido encomendadas por razón del cargo que ostentan.

En verdad que puede ser una tragedia para los pueblos caer en manos de funcionarios excesivamente ideologizados.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS