Editorial


¡Bien por Barranquilla!

“A los barranquilleros, con liderazgos fincados en la inderrotable alianza de políticos, alcaldes, gobernadores, empresarios (..) nada parece detenerlos en...”

EL UNIVERSAL

06 de diciembre de 2021 12:00 AM

Un encuentro global de la talla como el que se llevó a cabo en Barranquilla el 2 y 3 de diciembre, con la asistencia incluso del rey de España, Felipe VI, quien tuvo a su cargo la clausura del Congreso Mundial de Juristas con la presencia de más de 160 miembros de la World Jurist Association y más de 1.700 personas, fue el perfecto escenario para mostrarle al mundo lo que nuestros vecinos han logrado con determinación, unidos y sin pausa.

Con gobiernos estables que siguieron después de años terribles, cuando reinó el populismo, los barranquilleros vienen construyendo una ciudad que va alejándose, con desarrollo urbano organizado, moderno y amable, de casi todas las ciudades capitales del país.

Cuando se habla de los éxitos de Barranquilla, surgen voces que hacen ver que no todo se ha hecho con actos que merezcan admiración; pero es algo que no alcanza a ocultar el evidente tesón que los tiene en la mirada de tantos colombianos que envidian cómo van alcanzando, a partir de un denodado esfuerzo colectivo, tantas metas que logran coronar para avanzar y seguir progresando.

A los barranquilleros, con liderazgos fincados en la inderrotable alianza de políticos, alcaldes, gobernadores, empresarios, líderes cívicos, comunitarios y gremiales, que confluyen en un crisol de esfuerzos compartidos, con garra para hacer gestiones conjuntas ante autoridades e instituciones nacionales e internacionales, nada parece detenerlos en el propósito de recuperar para Curramba el sitial de urbe pujante y ganadora.

Son múltiples los mensajes que hemos recibido de cartageneros que llaman la atención cómo, por el contrario, acá cada día somos menos ciudad y vamos perdiendo la competitividad para atraer importantes eventos internacionales. No es de extrañar que la gobernadora Elsa Noguera rematara un discurso afirmando que “sin duda en Barranquilla y el Atlántico estamos demostrando que estamos preparados para grandes eventos”.

Es claro que en Barranquilla, además de esa unión, que no existe en Cartagena al menos en el grado de completitud que se necesita, tienen estrategias de largo plazo, por las que decidieron convertir un río en el mar que les falta, con coraje y gobernantes empeñados en hacer grandes cosas, y con ganas sinceras de que todos progresen.

Lo bueno de tener un vecino exitoso es que se cuenta con el ejemplo concreto del que se pueden emular logros que bien lo merezcan. El tesón del alcalde de Barranquilla, sus visitas frecuentes a Madrid, las atractivas propuestas que les hicieron a los organizadores del referido congreso, les ayudó a decantar la decisión, porque es una ciudad que simboliza el futuro, pujante, vibrante y comercial. Pero también sirve de advertencia de que se necesita hacer mucho más, pero unidos, para no perder importancia a nivel mundial.

Cartagena no puede dormirse en sus laureles. ¿Qué más dejaremos ir?

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