Cae el megaaeropuerto, otra vez

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Llama la atención la presión del Gobierno Nacional para construir el megaaeropuerto entre Cartagena y Barranquilla. Hay casi un vía crucis: los alcaldes de Santa Marta, Barranquilla y Cartagena dicen que aún no lo quieren, el Gobierno parece aceptar esa opinión, y al poco tiempo, sale algún funcionario a decir que sí habrá megaaeropuerto. Esto ha pasado tres veces. El “round” público más reciente fue el del propio Presidente, quien le dijo a la Alcaldesa que habría megaaeropuerto, pero sin vender el de Crespo en Cartagena, y luego clarificó a la prensa que el Rafael Núñez sería de “aviación menor”, y el Cortissoz, para uno que otro vuelo militar. Después apareció el puntal principal para el aeródromo nuevo, el general Freddy Padilla de León, quien opinó el jueves pasado en este diario que “El Gobierno ha dado los pasos necesarios, ordenó la elaboración de documentos Conpes y Confis, y el presidente Álvaro Uribe está decidido a que el proyecto salga adelante”. Según él, no había reversa. Cuando El Universal dio la chiva del proyecto el año pasado, y el ministro Gallego aceptó la sugerencia de explicarle a la ciudad qué era lo que se fraguaba con tanto sigilo en Barranquilla (ni los barranquilleros lo conocían, salvo los que estaban en su promotora), el defensor más entusiasta del megaaeropuerto en la reunión de la Cámara de Comercio de Cartagena también fue el general Freddy Padilla de León. La oposición local y regional al megaaeropuerto no es intransigente. Nadie puede negar que la obra pudiera ser importante dentro de un tiempo, pero se cuestiona la prisa para construirla, cuando el aeropuerto de Cartagena sí tiene para dónde crecer aún, sin sacrificar la competitividad de su localización, y el de Barranquilla está subutilizado. La aparición reiterativa del general Padilla como escudero, por encima del ministro del ramo, sólo puede querer decir que a las Fuerzas Armadas les urge convertir al Ernesto Cortissoz en una base suya, y que es de mucha importancia estratégica. Sólo eso explicaría que el promotor más entusiasta de una obra civil dentro del Gobierno, sea un militar. La reunión más reciente tuvo lugar en la tarde del jueves pasado, con la participación del Presidente, el mismo día en que apareció en El Universal la declaración de Padilla, y la conclusión –otra vez- ante la oposición de la Alcaldesa y la ausencia de los alcaldes de Barranquilla y Santa Marta, fue que el aeropuerto no va en este gobierno. Algunos participantes dicen que se le notó la contrariedad a Álvaro Uribe, quien le quería dejar un proyecto con “visión” a la Costa Caribe. Ayer en la mañana, el alcalde de Barranquilla, Alex Char, afirmó que el megaaeropuerto de la Costa Caribe debería estar en la propia Barranquilla, una declaración que quizá exacerbará algunos ánimos regionalistas. Por su parte, la alcaldesa, Judith Pinedo, mantuvo su posición de siempre y dijo ayer tarde que el “Aeropuerto ‘Rafael Núñez’ de Cartagena es una ventaja competitiva a la que no podemos renunciar”. La diatriba podría asegurar que no habrá megaaeropuerto en ninguna parte, además de lesionar la unión regional que debería primar.

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