Editorial


Cerca del ranking

“Esta pasmosa y turbadora negativa no puede pasar desapercibida para la opinión ciudadana. Significa, nada más y nada menos, que la “paz total” no llegará (...)”.

EL UNIVERSAL

22 de noviembre de 2022 12:00 AM

El alcalde William Dau se ha comprometido con los cartageneros a que la ciudad no ingresará al ranking de las 50 urbes más violentas del mundo, que todos los años publica el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia de México, el cual se basa en la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes de cada territorio analizado.

Zamora, en México, ocupó el primer lugar en 2021 con una tasa de 196,63 homicidios por cada 100 mil habitantes. El puesto 50 lo obtuvo Guayaquil, en Ecuador, con 30,01 homicidios por cada 100 mil habitantes.

De conformidad con la nota que publicamos sobre el tema, con corte a 18 de noviembre ya iban 315 homicidios, lo que supone una tasa de 29,99 homicidios por cada 100 mil habitantes. De ser así, estaríamos a 0,01 homicidios de ingresar al listado.

Frente a ello, está bien que el alcalde se esfuerce en liderar las gestiones dirigidas a evitar que la ciudad siga caminando hacia la senda de las más peligrosas del mundo. Y todos los cartageneros de buena voluntad tenemos que sumarnos a ese esfuerzo acompañando a las autoridades en las acciones preventivas que se implementen, incluyendo, sobre todo, a las asociaciones de taxistas, mototrabajadores, de comerciantes y demás organizaciones, con el fin de suscitar un ambiente de solidaridad y compromiso con la seguridad individual y comunitaria.

Esto es aún más crítico ahora que sabemos, por sincera revelación de la secretaria del Interior del Distrito, Ana María González-Forero, en reciente entrevista, en cuanto a la respuesta negativa que las bandas criminales que operan en Cartagena le dieron a la invitación de autoridades nacionales para que ingresen a los procesos judiciales de sometimiento o acogimiento de la “paz total” propuesta por el presidente Gustavo Petro.

Esta pasmosa y turbadora negativa no puede pasar desapercibida para la opinión ciudadana. Significa, nada más y nada menos, que la “paz total” no llegará a Cartagena por tratarse de una plaza que se constituye en un gran negocio para el narcotráfico, el cual tiene varios mecanismos ilegales que producen mucho dinero entre los distintos grupos que, además, son eslabones de empresas criminales de carácter nacional e internacional, con individuos provenientes de carteles mexicanos, peruanos, venezolanos, turcos y hasta holandeses.

Estamos notificados entonces que Cartagena, ya reconocida como sitio de interés para la economía criminal, no dejará de serlo por voluntad de los integrantes de esas poderosas y sanguinarias bandas delincuenciales. Si ello es así, nos esperan días aciagos en los que será difícil recuperar el hálito de tranquilidad del que disfrutamos por años.

Vaya si se necesitará de la fuerza del Estado nacional, en coordinación perfecta con el local y los ciudadanos, para que la ciudad no caiga definitivamente en manos de las bandas criminales.

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