Editorial


Ciencia vs. Ideología

“Hay que escoger entre los que sostienen que la propuesta para el Ministerio CTel del nuevo gobierno es un compendio de arengas populistas, ideologías no científicas...”.

La discusión que se dio a nivel nacional sobre un documento preparado por miembros del Pacto Histórico en relación con el Sistema Nacional de Ciencia infortunadamente pasó desapercibida entre nuestros científicos regionales.

En verdad que habría sido provechoso conocer la opinión de nuestros investigadores, científicos y filósofos sobre la profunda contradicción que se dio entre quienes lo defendieron y quienes denostaron de este. Entre otras cosas porque esa controversia no ha concluido.

La discusión no es menor, pues hay que escoger, si es que no hay un camino intermedio, entre los que sostienen que la propuesta para el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) del nuevo gobierno es un compendio de arengas populistas, verdades ideológicas no científicas, problemáticas y discutibles, de los que afirman que la ciencia ha sido cómplice y promotora del colonialismo, la esclavitud, la criminalización de la homosexualidad y la tortura de quienes han padecido enfermedades mentales, con lo cual buena parte de las hegemonías científicas se han impuesto no para acercarse a la verdad, sino para legitimar el dominio de unos grupos sobre otros, lo que no habría sido posible sin la complicidad de la ciencia.

Esa discusión tiene que zanjarse de alguna manera principalmente entre quienes están haciendo investigación científica. El resto de nosotros podremos opinar incluso epistemológicamente; nos asiste ese derecho. Sin embargo, el papel arduo que juegan los científicos en una sociedad, con caracteres que los hacen singulares en la medida que buena parte de las horas de sus existencias las destinan al silencioso, sacrificado y dilatado proceso de descubrimiento de nuevas verdades en el mundo de los hechos, o en el de las teorías para comprenderlos o, al menos, interpretarlos, lo cual supone un “encerramiento” o “apartamiento” mayor que el promedio en torno de los sucesos cotidianos, mientras el resto de nosotros laboramos y discutimos en medio de nuestras realidades más inmediatas. No son más que nosotros por ello, ni nosotros más que ellos. Simplemente, cada cual está llamado a jugar un papel diferente en esta sociedad exigente.

El lanzamiento del Centro de Operaciones Espaciales de Colombia en Cali, desde el cual se pretenden controlar nuestros satélites, pues ya tenemos uno en órbita (el facSat 1) y próximamente lanzaremos el FacSat 2, es apenas un ejemplo de lo que lo que muchos ciudadanos entienden por CTeI; esto es, las capacidades de contribuir a la generación, adaptación y difusión de conocimientos tecnológicos en actividades concretas, y su diferencia con las abstracciones ideológicas que contribuyen a la interpretación de los fenómenos sociales.

En lo último somos expertos; pero, cuánto estamos aportando para la primero, es lo que nos distancia de las potencias de las cuales dependemos.

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