Editorial


Cómo Vamos 2020

“Llama la atención que a pesar de que Cartagena vivió una menor circulación de personas (...) las muertes violentas sólo disminuyeron el 6% en comparación (...)”

EL UNIVERSAL

11 de septiembre de 2020 12:00 AM

Cartagena Cómo Vamos presentó ayer su tradicional informe de calidad de vida, que muestra datos actualizados a junio de 2020, con la novedad ineludible de cómo el COVID-19 ha impactado a los cartageneros, con los indicadores más pertinentes y con una mirada integral de las condiciones de vida de éstos. La comparación esta vez se hizo con los datos del periodo administrativo 2016-2019 y el estado en que Cartagena afronta la pandemia.

El informe mostró la profunda afectación que ha tenido la necesaria cuarentena en esta urbe del Caribe que ya presentaba complejos retos históricos, sobre los que Cartagena Cómo Vamos ha encendido las alarmas desde pasados años.

Llama la atención que a pesar de que Cartagena vivió una menor circulación de personas y un menor uso de sus espacios públicos en el primer semestre, las muertes violentas sólo disminuyeron el 6% en comparación con el mismo periodo de 2019, pasando de 196 a 184; cómo desconcierta que, a pesar de la disminución de la movilidad, las muertes por accidentes vehiculares se mantuvieron iguales y los homicidios no disminuyeron. Es muy importante que las autoridades hagan un detenido análisis y expliquen qué causas motivaron esos resultados.

En cuanto a la afectación de la economía, que padece los efectos colaterales más impactantes de la pandemia, descontado el sanitario, el informe destaca cómo se pasó de un febrero pre-pandemia con la ocupación hotelera más alta de los últimos 8 años (79%), al 1% en abril y mayo, lo cual ha sido catastrófico para la industria turística, que vio fenecer cientos de negocios, hostales y hoteles; y los que quedan están exhaustos, esperanzados en que la apertura del aeropuerto pronto pueda mover el regreso de los turistas nacionales y extranjeros.

Y en empleo, el informe confirma que alrededor de 100 mil cartageneros quedaron cesantes en el último año, lo cual repercutirá extraordinariamente en los niveles de pobreza, considerando que más del 40% de los ocupados se desempeña en actividades del comercio, alojamiento, restaurantes o actividades artísticas, lo que explica por qué Cartagena pasó de un desempleo de 7,3% en el trimestre mayo-julio de 2019, a 20,5 en 2020, volviendo a los niveles de hace 10 años.

En cuanto a las finanzas públicas, todo parece indicar que la reducción del recaudo de impuestos es mayor de la esperada, lo que sin duda frustrará varias metas del plan de desarrollo del gobierno del acalde Dau en punto de inversiones para superar la pobreza, que será el tema más sensible en la medida que, como se menciona en el informe, los efectos del COVID-19 sobre la pobreza y desigualdad en Colombia podrían equivaler a retroceder a los niveles de hace 20 años.

Se requerirá entonces de una gran creatividad y liderazgo propositivo del alcalde y su gabinete, para trabajar armónicamente con los dirigentes políticos, comunitarios y empresariales a fin de encontrar los mejores caminos para asumir esta nueva realidad, sin estériles interferencias ideológicas, predisposiciones y prejuicios.

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