Convencionalidad en el SITM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Los convencionalismos sociales son normas que devienen de los usos y costumbres que surgen en una comunidad, y se vuelven estables cuando adquieren aceptación general. Dichos convencionalismos tienen como propósito sustancial mejorar la calidad de las relaciones entre las personas, al introducir hábitos que facilitan la convivencia.

Estos convencionalismos son más eficientes cuando concuerdan con las normas jurídicas, pues al componente subjetivo que llama al cumplimiento de esos acuerdos sociales, se suma la fuerza de la ley imperativa.

Desde su formación, el Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM) en Cartagena inició una labor pedagógica dirigida a elevar la calidad del servicio en el transporte público y, por ende, la calidad de vida de quienes optan por esa forma de movilidad.

Los cartageneros siguen dando ejemplo de buena conducta no solo en las estaciones sino también en sus buses. Da orgullo ver el orden en las filas, los pocos colados que hay en comparación con otras ciudades, la decencia en el trato entre los pasajeros; en fin, tenemos razones para sentir que los cartageneros no han sido inferiores al reto de forjar un transporte colectivo de primera línea.

Sin embargo, la creciente venta de especies al detal por parte de vendedores ambulantes en los buses de Transcaribe comienza a despertar la preocupación general, no solo porque esa conducta informal atenta contra los convencionalismos aceptados por los usuarios del servicio del SITM, por el cual este singular medio de transporte estaría a salvo del mal servicio que se presta en buses y busetas tradicionales, sino porque también vulnera prohibiciones legales, tales como el Código Nacional de Policía y el Manual del Usuario de Transcaribe, que claramente restringen comercializar y/o vender objetos, alimentos o servicios, en sus buses y estaciones.

De hecho, el mencionado reglamento, que es ley para quienes tomen el servicio, advierte que la persona o usuario que incurra en esta u otra de las conductas restringidas, “podrá ser retirada del sistema, sin derecho a que le sea reembolsado el valor del pasaje y podrá ser dispuesta a disposición de las autoridades”.

Este tema, que fue tratado con claridad el domingo en las páginas de opinión por nuestro editor general, Javier Ramos, y ha merecido múltiples comentarios, no supone discriminación alguna contra los ciudadanos que optan por utilizar el SITM para lograr ingresos de subsistencia. Se trata es de preservar al menos ese servicio público como un espacio colectivo de altísima calidad, donde los referidos convencionalismos sociales, derivados de las campañas pedagógicas relativas al respeto de las reglas fundantes del sistema, se sostengan en el tiempo.

Ante lo que está pasando, no debe aplazarse la discusión en torno a si se va a permitir o no la continuidad de la comisión de este tipo de actos. Pero, mientras no haya una decisión en contrario, es deber de todos, no solo de las autoridades y de los vendedores callejeros, sino también de los usuarios, abstenerse de la práctica de estas conductas.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Editorial

DE INTERÉS