Editorial


Corralejas en el nuevo tiempo

“No habrá permisos para esta clase de festejos. Así lo ha pedido el presidente electo a los alcaldes del país, a quienes les remitió, en lo pertinente, el siguiente mensaje...”.

EL UNIVERSAL

01 de julio de 2022 12:00 AM

Si ya las relaciones entre defensores de las tradiciones festivas que incluyen animales y los defensores de estos (o animalistas) estaban tensas, el arribo del gobierno de Gustavo Petro terminará por tensarlas a niveles que pueden cambiar la historia de estos festejos populares.

Para los colectivos de los movimientos animalistas, las corralejas son actividades indolentes, bárbaras y violentas en las que se martiriza a animales indefensos sin justificación alguna.

Para los que están en posición contraria, tienen un profundo arraigo popular y pertenecen a expresiones culturales tradicionales que ameritan protección del Estado.

Aun cuando la decisión del Distrito, de suspender las corralejas en Bayunca, tienen un inmediato referente, esto es, la dolorosa tragedia acaecida en El Espinal (Tolima) el pasado 26 de junio, lo cierto es que, consecuente con posiciones anteriores que han venido defendiendo diversas organizaciones, algunas de estas también acogidas en las altas cortes, pero que encuentran su epítome en distintos líderes políticos y de opinión que hoy integran lo que será la próxima coalición de gobierno, y entre quienes se cuentan también actuales funcionarios afines al Pacto Histórico, como los alcaldes de Medellín y Cartagena, el destino de las celebraciones que incluyen animales, en los que estos sufren algún tipo de embate, pueden estar viviendo sus últimos tiempos.

La molestia de inversionistas y habitantes de Bayunca que esperaban la realización de las corralejas, ya conocida la decisión de la suspensión definitiva del evento, y después de dos días de bloqueos, según anuncian, han optado por la vía de la demanda contra el Distrito para la indemnización de los perjuicios que expresan se les ha propinado.

Aunque la demanda sería procedente si el Distrito desplegó actos concluyentes de autorización del evento, lo cual solo se resolvería en un largo proceso de reparación directa, la Oficina de Gestión del Riesgo ha señalado varias razones de peso para negar las corralejas en el marco de esas festividades.

La incertidumbre que se ha creado alrededor de este caso va a permear situaciones futuras similares o equivalentes. No será una incógnita saber cómo se resolverán en alcaldías anejas a la nueva administración nacional. No habrá permisos para esta clase de festejos. Así lo ha pedido el presidente electo a los alcaldes del país, a quienes les remitió, en lo pertinente, el siguiente mensaje: “Le solicito a las alcaldías no autorizar más espectáculos con la muerte de personas o animales”.

El dilema será qué ocurrirá en las alcaldías con otra visión del tema.

A no dudarlo, será otra fuente de litigios. Y ya sabemos hacia dónde se mueve la línea jurisprudencial de la Corte Constitucional.

Desde esta óptica, uno de los primeros cambios en la realidad política que se avecina, es la extinción de estos festejos.

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