Editorial


Cuba, Venezuela y Estados Unidos

“Con Rusia en declive y China reorganizando su rumbo, no habrá divisas que sobren para sostener a dos regímenes ineficientes e inviables. Y si Colombia no cae como otra...”.

EL UNIVERSAL

23 de mayo de 2022 12:00 AM

¿Qué puede estar pasando en Cuba y Venezuela para que el gobierno de Estados Unidos esté moviéndose hacia un acercamiento repudiado por los migrantes de esas naciones, que hoy habitan en el gran país del norte?

La respuesta tal vez se encuentre en la formulación de otra pregunta: ¿qué está pasando en Rusia y China para que EE. UU. vuelva a ser indispensable para los dos países latinoamericanos que aún exportan el comunismo en América Latina?

Si hace unas semanas surgió la inquietud de qué efectos tendría en Colombia la visita que realizaron a Nicolás Maduro delegados del presidente Biden, no menos interesante resulta el anuncio de reversión de varias de los centenares de sanciones dictadas en el periodo de Donald Trump, que agravaron el vetusto embargo que ha pesado sobre aquella isla caribeña.

Entre esas reversiones está la del probable otorgamiento de hasta veinte mil visas para inmigrantes cada año, de los que faltan del gobierno Biden para facilitar el reencuentro de las familias cubanas separadas por un pedacito de mar; también incluye el permiso a estadounidenses para viajar a la isla con el fin de promover inversiones en actividades empresariales que La Habana permitiría, entre cuyos sectores estaría la promoción de plataformas de comercio por internet, lo cual significaría una apertura virtual al mundo, que es, junto con poder viajar con libertad, lo que más anhelan las nuevas generaciones de cubanos.

Mucho de lo que está pasando pudieran explicarlo realidades no admitidas, pero que son inocultables. Tanto La Habana como Caracas ven cómo se apaga la economía rusa por causa de los caprichos dañinos de Putin, que alejan cualquier capacidad de sostén financiero a esas débiles economías latinoamericanas, pues ni el remanente del menguado poderío militar ni los hábiles piratas informáticos siberianos resuelven las necesidades de alimento, medicinas y servicios públicos que escasean en el país vecino y en la isla de los Castro.

Igualmente, tanto allá como aquí a nuestro lado saben muy bien que China está cansada de financiar a dos ineficientes regímenes que ya poco aportan al coloso del Lejano Oriente, empeñado ahora en enervar las causas que muestran a un sistema cansado de tantas contradicciones entre su pertinaz impulso por consolidar su capitalismo de Estado con el exasperante control férreo de una población culta, ingeniosa y decente, ávida de tragarse el mundo.

Con Rusia en declive y China reorganizando su rumbo, no habrá divisas que sobren para sostener a dos regímenes ineficientes e inviables. Y si Colombia no cae como otra despensa más a la que agotar sus limitados recursos, lo que no parece factible, la única alternativa concreta para no sobreaguar hasta hundirse en un caos inevitable, pudiera ser sentarse a dialogar con el fabricante de los apetitosos dolaretes que hoy sostienen lo poco que les queda de rentable.

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