Editorial


Depp vs. Heard

“Nadie debe usar la libertad de opinión para expresar falsedades que dañen la reputación ajena; y toca acumular más evidencias para probar la violencia...”.

EL UNIVERSAL

03 de junio de 2022 12:00 AM

Un caso que parecía baladí, pues se refiere a estrellas rutilantes de ese mundo de oropel que es Hollywood, donde el matrimonio y el divorcio parecen inescindiblemente obligatorios, finalmente se convirtió en otra experiencia judicial que impactará futuros litigios sobre tópicos sensibles como los límites a la libertad de opinión y la violencia doméstica.

A quien no piense que los procesos de una jurisdicción tan distinta de la nuestra, en donde priman los precedentes judiciales, a diferencia de la latina, sustancialmente reglada, no influyen en nuestro medio, baste mencionar los efectos que en Occidente tuvo la sentencia de su Corte Suprema en el Caso Roe contra Wade, de enero 22 de 1973.

Este miércoles el jurado convocado por la jueza Penny Azcarate, del Tribunal del condado de Fairfax (Virginia), declaró responsables a Amber Heard y Johnny Depp de difamaciones mutuas como conclusión de sendas demandas que se formularon entre ellos.

El artículo de opinión que Heard escribió en The Washington Post en 2018, titulado “Hablé contra la violencia sexual y me enfrenté a la ira de nuestra cultura. Eso tiene que cambiar”, afirmando que se convirtió en una figura pública que representaba el abuso doméstico, y que encarnaba toda la fuerza de la ira de la cultura de su país para las mujeres que se atreven a hablar de esos temas, al no haber ocultado su identidad al público que leyó el artículo, afectó directamente el prestigio del archifamoso Depp, quien vio reducir sus ingresos, entre otros, por su exclusión de las siguientes sagas de ‘Piratas del Caribe’.

Por los daños padecidos, el bucanero más famoso de Disney la demandó por US$ 50 millones debido a la supuesta victimización de su exesposa después de que lo acusara públicamente de abuso doméstico en 2016 y obtener una orden de restricción temporal contra él en mayo de 2016.

Los US$ 2 millones en daños compensatorios que logró Heard con la decisión, no alcanzarán para contrapesar los US$ 15 millones en daños compensatorios y punitivos que favorecen a Deep.

La clave de la sentencia, parafraseando al analista legal de CNN, Joey Jackson, es que declara que la primacía del derecho a expresar libremente pensamientos y opiniones no admite que se use para afirmar falsedades directamente dirigidas a dañar la reputación de una persona determinada, y que tales mentiras le causen daño en el sector económico donde esta se desenvuelve.

Heard tiene derecho a apelar la sentencia en lo que le desfavorece, y sus abogados cuestionarán a un sistema legal en el que, haga lo que haga una mujer víctima de abuso, siempre se le exige documentar más su caso, contárselo a más personas, y dejar más evidencias que frente a otros delitos.

Corolarios de la historia: nadie debe usar la libertad de opinión para expresar falsedades que dañen la reputación ajena; y toca acumular más evidencias para probar la violencia de género.

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