Editorial


Desmejoró la calidad de vida

Según el informe “Evaluación de la Calidad de Vida 2012”, de Cartagena Cómo Vamos (CCV), la inestabilidad institucional del Distrito el año pasado empeoró los indicadores de calidad de vida local.
Aparte de recalcar la relación directa entre gestión gubernamental local y evolución de la calidad de vida, también mostró que sin correctivos de fondo, la crisis política, económica y social de Cartagena será mucho peor, y solucionar los problemas multiplicados será más difícil y costoso.
La recopilación y validación rigurosa de datos analizados por CCV para elaborar este informe hacen de él una herramienta imprescindible para que los gobernantes cumplan su función y permiten evaluar su gestión de manera objetiva.
Con los datos de los despachos distritales y los que se recopilan en unas ocho fuentes locales y nacionales, CCV establece los cambios en la calidad de vida local, tomando en cuenta el Plan de Desarrollo, en este caso, del fallecido alcalde Campo Elías Terán, verificando cómo varían más de 100 indicadores técnicos en Educación, Salud, Seguridad Ciudadana, Movilidad, Medio Ambiente, Desarrollo Económico, Vivienda, Servicios Públicos, Espacio Público, Gestión Pública, Responsabilidad y Participación Ciudadana, Pobreza y Equidad, Finanzas Públicas y Cultura.
La situación es dramática: desmejoró la cobertura, eficiencia y calidad de la educación; se multiplicaron los problemas en el servicio de salud y aumentó la mortalidad materno infantil; creció el embarazo adolescente; aumentaron las muertes violentas y homicidios; las pandillas incrementaron sus acciones; la vivienda social no se construye con la misma velocidad de la demanda; la gestión del suelo urbanizable fue nula y no hubo control de territorio ni planeación con equidad; dejó de medirse con frecuencia la calidad del aire y no se actualizó el mapa de ruido; el parque automotor creció mucho, especialmente las motos, sin mitigar su impacto en la movilidad; Transcaribe sigue muy retrasado y ni siquiera hay garantía de la fecha de terminación; y desmejoró la gestión de recaudo y no hubo transparencia en la inversión de los recursos recaudados, ni la inversión estuvo en fase con las prioridades ciudadanas.
Ante este panorama patético, la persona elegida para la Alcaldía tiene una responsabilidad y un reto enormes, y debe diseñar ya una agenda para la ciudad que se convierta en el Plan de Desarrollo, considerando las prioridades ciudadanas y construida con los instrumentos de planeación y proyección de la ciudad, como el POT y los planes de saneamiento, drenajes pluviales movilidad, y lo que es igual de importante, debe rendir cuentas y comunicarse con los ciudadanos de manera frecuente y completa.