Editorial


Ecopetrol y PDVSA

“Habrá quienes defiendan la tesis que nada justifica cualquier pacto con aquella cuadrilla que ha probado cómo se puede destruir a una nación sin pudor...”.

EL UNIVERSAL

26 de noviembre de 2023 12:00 AM

Desde los primeros meses del actual cuatrienio, el Ejecutivo ofreció dos visiones contradictorias en relación con el desarrollo de la industria minero-energética colombiana y la transición hacia las energías renovables.

Por un lado, con una posición radical, desde MinMinas se lanzó el mensaje de que no habría más exploración, y que todo estaría dirigido a la aceleración en la primacía de las fuentes limpias. Esos claros mensajes llevaron a la caída del valor de las acciones de Ecopetrol en la bolsa de Nueva York, el estrés del mercado nacional y el desinterés en la inversión en el sector, con la consecuente confusión sobre el futuro del gas colombiano y, lo más importante, la amenaza cierta de la pérdida de soberanía energética nacional.

Pero, por el otro, un mensaje subliminal, a partir de expresiones concretas, pero confusas, sobre la necesidad de adquirir petróleo y gas venezolanos, sin parar en mientes sobre la pérdida de credibilidad en el discurso sobre el supuesto compromiso con el medio ambiente.

Pues, bien, ese discurso ambivalente quedó confirmado tras la reciente visita del presidente Petro a Venezuela, periplo del cual surgió la confesión de que se contempla la posibilidad de asociar a Ecopetrol con PDVSA.

Por supuesto, la reacción ha sido mayoritariamente de molestia. Sin embargo, hay que analizar desapasionadamente la conveniencia de una movida como esta, que puede ser positiva dependiendo de lo que haya detrás de semejante paso.

Si la razón de esa eventual alianza es favorecer la continuidad de la dictadura venezolana, los colombianos seguramente no respaldaremos a nuestro Gobierno, máxime cuando de aquel régimen solo se esperan negocios espurios.

Pero si se trata de garantizarle al país flujos de gas de buena calidad y a menor precio del que pagamos a otros proveedores actualmente, cabe considerarlo.

Por supuesto, habrá quienes defiendan la tesis que nada justifica cualquier pacto con aquella cuadrilla que ha probado cómo se puede destruir a una nación sin pudor; pero algo tiene que decirnos que desde 2007 tenemos un contrato con PDVSA, con vigencia hasta diciembre de 2027, para la compraventa y transporte de gas a través del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, y de que, a petición de Ecopetrol, la OFAC emitió el levantamiento de las restricciones por seis meses para que se puedan realizar transacciones relacionadas con la producción, extracción y exportación de petróleo o gas desde Venezuela, y el suministro de bienes y servicios relacionados.

Pero, haría bien el Gobierno en dar otros pasos que tranquilicen al público. Por ejemplo, fijar como condición para la continuidad de este proyecto el compromiso del chavismo de avanzar hacia unas elecciones libres, en las que se permita la participación de María Corina Machado y otros opositores, con verificación internacional, en 2024.

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