Editorial


El aborto a debate

“Los ‘pro-choice’ sostienen que los embriones o los fetos no son individuos con derechos; en tanto que los ‘pro-life’ consideran que sí, y que ese acto sacrifica la vida humana, lo que supone un asesinato consentido”.

EL UNIVERSAL

03 de julio de 2022 12:00 AM

El 24 de junio la Corte Suprema (CS) anuló la sentencia ‘Roe vs. Wade’, que desde 1973 declaró el aborto como derecho constitucional en Estados Unidos. Desde entonces, no ha habido un tema ético con consecuencias jurídicas que haya despertado más discrepancias públicas a lo largo de Occidente.

Para comprender la discusión que abrió ‘Roe vs. Wade’, que no ha cesado y, por el contrario, ahora vuelve al tapete con más fuerza, tiene sentido referirse al quid de lo que tratan los fallos más relevantes, empezando por este.

‘Roe vs. Wade’ elevó a la categoría de “derecho constitucional” el aborto en todo el país, lo que fue posteriormente marizado mediante un proveído de 1992 (‘Planned Parenthood vs. Casey’), que aclaró esa declaración autorizando a los estados a expedir regulaciones sobre el tema.

Lo que ha dispuesto la reciente sentencia (‘Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization’) es que la Constitución no otorga el “derecho” a abortar, retornando la cosas a la situación anterior; esto es, que las decisiones sobre el aborto corresponde adoptarlas a los estados que conforman la nación confederada, con lo cual ha revocado todos los precedentes asentados por la propia CS sobre la materia, basándose en que las Cortes no pueden crear derechos constitucionales que riñan con otros derechos fundamentales, labor que corresponde al Legislativo.

Por lo tanto, la CS no se pronunció sobre el punto focal, que es la discusión moral (que sigue sobre el tapete); esto es, si el aborto como control natal acaba o no con la vida de un ser humano, y qué debe entenderse como tal.

Así las cosas, la discusión sobre lo que significa el aborto sigue viva. Por una parte, los ‘pro-choice’ sostienen que los embriones o los fetos no son individuos con derechos; en tanto que los ‘pro-life’ consideran que sí, y que ese acto sacrifica la vida humana, lo que supone un asesinato consentido.

Esa discusión no se agotó en la nueva sentencia. Por el contrario, la victoria de los provida es temporal, como fue temporal la de los proelección. En algunos años, pueden ser pocos o pueden ser decenios, la CS se volverá a pronunciar en sentido contrario.

Y esto es así porque la discusión sobre el aborto rebasa los ribetes jurídicos. Es, sobre todo, una concepción de lo que cada individuo o grupo de personas entiende por vida y desde cuándo ésta surge y merece ser protegida como a un sujeto de derechos distinto de la madre. Semejante discusión difícilmente se supera en un órgano judicial, pues puede suponer que se trata de un tema del nivel legislativo, y no de la opinión de un grupo selecto y mínimo de juristas.

Este fallo, que no resuelve el asunto de fondo, abre un abanico de oportunidades para que se dé ese debate que, ha quedado claro, no estaba cerrado.

Las partes deben preparase para argumentar. Sólo con un amplio debate de altura y racional, podremos evolucionar como especie también en este sensible tema.

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