Editorial


El alumbrado público

“Es posible entonces que esta situación se revise, pues parece insostenible para las arcas del Distrito (y de los consumidores de energía y de los contribuyentes) que se sigan incrementado las facturas...”

EL UNIVERSAL

06 de junio de 2022 12:00 AM

El Concejo ha rechazado el proyecto de Acuerdo por el cual la administración del alcalde William Dau busca comprometer vigencias futuras destinadas al pago del servicio de alumbrado público. Las razones de la negativa se basan en inconsistencias que el Concejo dice haber encontrado en cifras que proporcionó la administración, lo que ameritaría la debida corrección y ajustes.

Se indica en la ponencia negativa que el proyecto podría implicar una sobrestimación por más de $23 mil millones de pesos. Y en otros documentos considerados se señala que las tarifas de energía podrían modificarse por la puesta en funcionamiento de Hidroituango y porque lo correcto habría sido solicitar facultades para concesionar el servicio.

Los argumentos expuestos por el Concejo no parecen traídos de los cabellos. Y eso que en la ponencia no se analiza si la facturación mensual de energía que Afinia le pasa al Palacio de la Aduana muestra que, al consumo real de las luminarias existentes, la empresa comercializadora de energía le incluye o no como consumo las Perdidas No Técnicas, que oscilarían entre el 33% y el 42%.

Ese alto porcentaje, que sepamos, no ha sido objeto de pronunciamiento por Afinia al Distrito, razón por la que tanto la administración como la Interventoría del Sistema de Alumbrado Público ya le han formulado reclamos a esta empresa prestadora del servicio, lo cual no es desconocido por las autoridades administrativas del sector eléctrico colombiano. Es muy importante entonces que las autoridades nacionales se pronuncien sobre este puntual aspecto.

Es posible entonces que esta situación se revise, pues parece insostenible para las arcas del Distrito (y de los consumidores de energía y de los contribuyentes) que se sigan incrementado las facturas mensuales por los servicios inherentes y relativos a la energía eléctrica. El que haya una variación en el cálculo que ahora se está haciendo es una alternativa que no debe descartarse, en la medida que, de aceptarse y acordarse, podría haber una modificación hacia un menor precio en la factura de energía del alumbrado.

Si una situación como esta se presentara, habría un mayor valor de los excedentes con los que disponer para la modernización y expansión del sistema de alumbrado público distrital.

Ahora bien, si esto no llega a ocurrir, obviamente sucederá lo contrario: un menor valor en esos excedentes, con lo cual resultará inevitable que crezca el malestar social por los altos incrementos en los precios del consumo de energía. No es un tema de poca monta. Y no es fácil desvincular lo relativo al alumbrado público del resto del servicio de energía.

Se sugiere también tener en cuenta el ahorro que debe suponer el cambio de luminarias de sodio a luminarias LED. No puede ser que, a pesar de ese cambio en la tecnología, no logremos reducir el costo del consumo mensual.

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