Editorial


El aplazamiento

“Por supuesto, quedan varios sinsabores en el ambiente, que esperamos el próximo Gobierno confronte con el carácter que se le conoce al nuevo presidente...”.

EL UNIVERSAL

05 de agosto de 2022 12:00 AM

Ha quedado en manos del nuevo gobierno la decisión de adjudicación o no del megaproyecto de ‘Restauración de los Ecosistemas Degradados del Canal del Dique’.

El presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Manuel Felipe Gutiérrez, confirmó que se tomó la determinación debido a las solicitudes de los miembros del equipo de empalme, dirigidas a aplazar la adjudicación, así como a las discusiones internas con su grupo de trabajo.

Quiere decir que el proceso está vivo, pues una declaratoria de desierta u otra decisión similar habría supuesto comenzar prácticamente de cero, es decir, no un aplazamiento, sino la negación de la ejecución del proyecto, que nunca veríamos hacer sabiendo cómo funciona el Estado paquidérmico.

El nuevo gobierno podrá continuar el trámite y la correspondiente adjudicación, salvo que, como lo hemos dicho, surja una circunstancia de peso que lo impida, que no puede ser otra que el contratista no colme los requisitos exigidos en la licitación o se plantee un caso de corrupción –o algo similar–, o que sanciones internacionales que pesan sobre Sacyr impidan su contratación, lo cual tendría que estar soportado jurídica y técnicamente.

Por nuestra parte, no tenemos razones para dudar de la honorabilidad de quienes han manejado el proceso y hemos confiado en la transparencia del mismo, porque lo hemos acompañado desde la función periodística y porque nos consta el afán de transparencia en la difusión del proyecto en la región.

Obviamente, estaremos a la expectativa para que nos digan con toda claridad si hay alguna irregularidad en relación con el contratista Sacyr, como algunos lo han insinuado o señalado recientemente. Si es así, pues El Universal será el primero en apoyar una decisión que impida la adjudicación.

En cuanto a las otras quejas que se han levantado, también como lo hemos indicado, todas pueden tramitarse una vez adjudicado el proyecto, incluidas la exigencia de un nuevo instrumento ambiental o una mayor socialización.

Y si en la ANI se ha considerado que lo más correcto y delicado es que lo asuma el nuevo gobierno, es enteramente cierto que un proyecto como este no es de un periodo presidencial, sino de largo aliento; de hecho, este del Dique ya tiene más de 10 años estructurándose y más de 50 esperando por su ejecución.

Por supuesto, quedan varios sinsabores en el ambiente, que esperamos el próximo Gobierno confronte con el carácter que se le conoce al nuevo presidente, como el de las supuestas presiones que sectores mercantiles han ejercido para que se modifiquen los diseños para su exclusivo beneficio, a unos costos absurdos y sometiendo el proyecto a una parálisis de muchos años más, cuando la primacía de la obra es por la protección del ambiente y no los intereses económicos de un puñado de empresarios, que no pueden estar por encima del bienestar general.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS