Editorial


El comercio exterior en riesgo

“¿A quién se le ocurrió en el Gobierno que el alicído sector exportador debe, además, ser castigado con mayores trámites administrativos, sobrecostos y reprocesos?”.

EL UNIVERSAL

01 de diciembre de 2023 12:00 AM

Este 17 de noviembre la aduana colombiana publicó, para comentarios, un proyecto de decreto modificatorio del régimen aduanero, documento esperado por el sector del comercio exterior bajo la promesa de que supondría la modernización aduanera, con normas que propenderían por la facilitación, celeridad y automatización de procesos.

Son varias las voces de expertos del sector que están profundamente decepcionados del contenido del proyecto, que parece hecho por personas que desean a toda costa que no se faciliten los procesos y se desaproveche la tecnología para automatizarlos, es decir, en exacta contravía de lo que acaece en el comercio mundial.

¿A quién se le ocurrió en el Gobierno que el alicaído sector exportador debe, además, ser castigado con mayores trámites administrativos, sobrecostos y reprocesos? Es que, de aprobarse buena parte del articulado de la propuesta de reforma al régimen aduanero, en vez de propiciar el desarrollo económico nacional, se propinaría un daño a la cadena logística, lo que hará menos atractivo el país para la inversión extranjera e inclusive para los pretendidos encadenamientos regionales de valor.

Por ejemplo, en vez de viabilizar definitivamente el documento digitalizado, se autoriza a la autoridad a solicitar documentos físicos; así, ¿cuál celeridad de los procesos?

Se mantiene el absurdo del requerimiento de desconsolidación de la carga en puerto, pero también a su llegada a las zonas francas o depósitos, lo que es una duplicidad o reprocesos con efecto directo al consumidor final, ya bastante afectado con la inflación y las tasas de interés.

Se inventan un requerimiento de solicitud de autorización de embarque para salidas al resto del mundo, que sería un trámite administrativo innecesario con sobrecostos para la operación de comercio exterior. A pesar de prometer modernización, inexplicablemente el proyecto no trae referencia alguna a la posibilidad del e-commerce desde zonas francas, quedando rezagados frente al movimiento del comercio mundial.

Cuando se hacen normas sobre el comercio internacional, sin conocer el mundo del mar y lo que pasa a nivel internacional, se desprecia la vocación logística de una ciudad como Cartagena. Este proyecto de desmodernización del comercio exterior, con gran impacto para nuestra ciudad, que posee el puerto más importante de Latinoamérica, con el mayor movimiento de carga del país, sufrirá un grave impacto en la competitividad, con repercusiones en la canasta familiar de los colombianos.

¿Es que acaso se quiere dañar el futuro logístico de la ciudad y ver cambiadas las rutas logísticas de comercio exterior en las que actualmente participa Cartagena y representa gran parte de sus ingresos?

Por supuesto, hay una pregunta que merece respuesta: ¿Se trata de un proyecto de modernización o de “desmodernización” aduanera?

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