El Consulado de España

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En nuestro editorial de este miércoles expresamos lo costoso que es para la ciudad y la región, en términos políticos, sociales y económicos, la dependencia sempiterna que ha significado el centralismo agobiante que se ejerce y se patrocina desde la fría capital.

Señalamos allí que las desventajas tienen que ver con diversos asuntos, como el hecho de vernos obligados a esperar respuestas de Bogotá en términos de gestión administrativa o de tener que desplazarnos hasta el altiplano para resolver temas que, de haber voluntad política, podrían gestionarse desde las regiones.

Una de las ganancias azarosas para Cartagena en el ámbito de la descentralización fue la creación del Consulado General de España en 2007. Desde entonces, esta oficina ha evitado el costoso viaje a Bogotá a los más de seis mil nacionales españoles (de origen y por opción) que residen en la región Caribe.

Hace unos años, la Ley 52 de 2007, de Memoria Histórica del Gobierno de España, reconoció la nacionalidad española a varios de nuestros coterráneos que, aunque nacidos en estas tierras, son hijos y nietos de peninsulares emigrados a causa del exilio.

En la ciudad se reconocen los servicios que ofrece este consulado, como la certificación de residencias, inscripción de nacionales, matrimonios y defunciones, la emisión de actas notarias, certificados de documentos de identidad, pasaportes ordinarios y provisionales, de salvoconductos y autorizaciones de diversa naturaleza.

También atiende a los detenidos y hace frente a emergencias; como colabora con las Agregadurías de Educación y de Trabajo de España en Colombia (ambas con sede en Bogotá) en lo relativo a exámenes, entrega de títulos de universidades de ese país, tramitación de ayudas pensionales y auxilios económicos a quienes así lo requieren.

Por si fuera poco, fue designado como colegio electoral donde muchos de nuestros coterráneos, ahora con doble nacionalidad, así como los españoles residentes en nuestra región, pueden ejercer su derecho al voto en cada cita electoral.

El consulado es una institución trascendente para nuestra región tanto en términos de gestión administrativa como de visibilidad diplomática.

Por todo ello, no resulta comprensible la anunciada decisión de cerrar el Consulado General de España en Cartagena. En cierto sentido, es como una reprobación a la ciudad, que ha abierto sus puertas a los españoles con generosidad, y que ha brindado con la cooperación española en tantas oportunidades por logros comunes obtenidos.

La ciudad y la comunidad española de la región Caribe lamentan esta incomprensible decisión de cerrar una oficina que contribuye a la recentralización y perjudica a una gran comunidad de empresarios, industriales, comerciantes, estudiantes y familias en general que ahora tendrán que viajar a Bogotá cada vez que necesiten hacer algún trámite.

Ojalá que la Cancillería nos explicara por qué una ciudad que es un escenario internacional de primera línea, y sede alterna del Gobierno, va a perder un activo tan valioso como el Consulado General de España.

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