El coordinador COVID-19

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Tras una reunión virtual de seguimiento entre distintas dependencias del Gobierno nacional con el gobernador, el alcalde y representantes del sector privado, se tomó la decisión de designar a un coordinador del COVID-19.

La responsabilidad recayó en el prestigioso anestesiólogo Juan Manuel Benedetti Sarasti, quien será el enlace entre las autoridades de Cartagena y el Ministerio de Salud para seguir evaluando los indicadores que el comité de expertos ha sugerido como herramienta de monitoreo del coronavirus en la ciudad.

El objetivo central de su misión es que el nivel de contagio disminuya, que se brinde una atención adecuada a los pacientes con coronavirus, que las EPS cumplan con sus funciones, y las clínicas y hospitales de la ciudad alcancen el equipamiento necesario para su operación. Tremendos retos que se ha impuesto el médico Benedetti Sarasti, en los cuales todos esperamos que cuente con el rotundo apoyo y acompañamiento del alcalde y su gabinete.

Esta designación disminuye las tensiones que se habían generado ante la reticencia del burgomaestre en nombrar un gerente local para la coordinación de los aspectos técnicos de la emergencia causada por el coronavirus.

La ciudad espera que el apoyo que debe recibir el coordinador COVID-19 no se vea empañado por infundados celos de funcionarios distritales con competencia en los asuntos que transversalmente serán de la atención de aquel, pues sería no sólo una muestra de inmadurez personal o política, sino también una pérdida en la capacidad de lograr sinergias funcionales alrededor de bienes mayores en relación con la crisis sanitaria, social y económica que todos debemos evitar que se profundice.

Tal aprovechamiento puede ofrecerle una ventaja comparativa a la ciudad si se ve en el coordinador del COVID-19 un enlace aventajado con el Gobierno nacional para tramitar más insumos médicos o técnicos con destino a clínicas, estadios, hoteles u otros sitios que, como en otras ciudades, se habiliten para contar con más camas y demás elementos hospitalarios.

Pero también como una ventaja competitiva, en la medida en que podríamos gestionar más recursos y atención de otros ministerios en aspectos diversos que propicien un mejor avance en la cuarentena inteligente, consigna del presidente Duque en la que otras ciudades capitales nos llevan ventaja, con lo cual, si no logramos alcanzarlas, ese rezago significará que tardaremos más en abrirnos al resto del país y el mundo, con la indeseada consecuencia de más daño a la salud de los cartageneros y a la profundización del desempleo y de las ya vergonzosas desigualdades sociales.

Pero ni el coordinador del COVID-19 ni el alcalde Dau y su equipo de gobierno podrán mejorar el estado de cosas, si no se fortalece la disciplina ciudadana, tal como nos lo ha pedido el primer mandatario de los colombianos.

Todos estamos llamados a seguir respetando las recomendaciones y restricciones estatales y sociales, para no cargar con la vergüenza nacional de volver a posar como una mala excepción a la regla general.

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