Editorial


El futuro del SITM

“... no tiene sentido engañarse con que es posible mover procesos de ciudad con personas que no le brinden confianza al alcalde Dau, incluso aunque se trate (...)”

EL UNIVERSAL

19 de septiembre de 2020 12:00 AM

El Foro sobre el Futuro de Transcaribe dejó muy buenas conclusiones y compromisos. Se reabre la esperanza de que por fin recibirá la atención merecida de la administración local y de la nacional.

Transcaribe es la solución de movilidad más importante para los cartageneros; si estuviera funcionando en la plena capacidad para lo que fue concebido el Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM), la calidad de vida de los lugareños e, incluso, de tantos bolivarenses que vienen a laborar todos los días a la ciudad, no sólo sería mejor, sino que, además, aliviaría la carga ambiental y el tráfico vehicular en general.

Y si, cuando se llegue a esa plena capacidad –que es totalmente factible–, se le suman otros modos de transporte público, como el acuático, aprovechando los canales, caños, lagos y ciénagas con los que contamos por dones de la naturaleza; o los monorrieles y otros complementarios, el vivir y trabajar en Cartagena será no sólo una bendición, también otro motivo para atraer la atención de visitantes nacionales y extranjeros, de entre los cuales suelen surgir interrogantes relacionados con el desperdicio que supone contar con canales potencialmente paradisíacos o pintorescos, que en manos de administradores visionarios y pulcros hace años ya se estarían aprovechando, como en Venecia, Fort Lauderdale o Ámsterdam.

Por lo pronto, ya contamos con el compromiso público del alcalde Dau, de gestionar créditos bancarios para subsanar gastos de operación del SITM una vez se posesione la nueva gerente de Transcaribe y haya integrado su equipo de trabajo. Se proyectan cerca de cuarenta y tres mil millones de pesos según cupo avalado por el Ministerio de Hacienda, pero se requerirá de al menos treinta mil más para poner al día el servicio con la total chatarrización de buses y busetas que no cabrían dentro de las soluciones a la movilidad colectiva.

Otro aspecto que quedó claro de los sucesos alrededor del Foro y de Transcaribe, es que no tiene sentido engañarse con que es posible mover procesos de ciudad con personas que no le brinden confianza al alcalde Dau, incluso aunque se trate de funcionarios de la talla del saliente gerente del SITM, sobre el cual no se conocen imputaciones deshonrosas y ha sido calificado como un técnico capaz. Sin embargo, es clarísimo que no hubo empatía entre ambos y eso, a no dudarlo, retrasó decisiones que no se entienden cómo no se adoptaron en el primer semestre del año, con el costo no calculado para la ciudad.

De otra parte, como los créditos tendrían que pasar por el Concejo Distrital, cabe esperar que, ante la imperiosa necesidad de sacar adelante los planes de recuperación y actualización del Sistema, no haya trabas injustificadas ni excusas por las acres relaciones entre el alcalde y algunas bancadas con asiento en aquella corporación, pues en un asunto de tanto interés público no caben las mezquindades de las veleidades de la política municipal, que tanto envilece.

¡El alcalde y los concejales tienen a una ciudad dispuesta a apoyarlos en esos propósitos!

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