Editorial


El nuevo comandante

“Está pasando de todo lo sórdido en la ciudad que recibe el nuevo comandante, quien debe saber que cuenta con el apoyo de todos los sectores sociales”.

EL UNIVERSAL

13 de octubre de 2021 12:00 AM

La comunidad recibe con esperanza al nuevo comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, coronel Nicolás Zapata Restrepo, quien ayer presentó sus credenciales ante el alcalde (e) Luis Enrique Roa Merchán, que le dio la bienvenida en nombre del Gobierno Distrital.

En principio desconcertaron tanto la salida pronta del servicio en la ciudad, por traslado a Barranquilla, del anterior comandante, dejando la incógnita de qué pudo haber causado ese intempestivo movimiento institucional, así como el hecho de que el cambio traía el inquietante detalle de que volvíamos a los tiempos en que tan importante cargo recaía en un coronel en vez de un general, lo que ya había sido superado desde hace algunos años. Por fortuna, se reveló que el nuevo comandante en diciembre asciende al grado de General, con lo cual se mantendrá la decisión de dotarle a la ciudad de un oficial del más alto nivel.

Agrada su perfil de hombre comprometido con los derechos humanos y el análisis de las causas de la conflictividad, como lo prueba su convencimiento de que es necesario enfocar acciones en “generar mucha tolerancia” en una ciudad que, en 2021, 75 casos de homicidio han sido por intolerancia.

También se recibe con beneplácito su intención de trabajar de la mano con la comunidad, para mejorar los esquemas de comunicación y participación para volver a hacer de Cartagena una ciudad segura.

Y llega en momento crítico. Nada más en esta semana se han conocido hechos punibles o que atentan contra la sana convivencia, que desalientan a la comunidad cartagenera. Para citar solo dos ejemplos: un atraco de película en concurrido centro comercial en Bocagrande, que expuso la integridad de todos los comensales que allí se encontraban, todo por hurtar un reloj de lujosa marca, acto perpetrado por un motorizado y su parrillero, modalidad de transporte que está prohibida en ese sector de la ciudad. El desconcierto y frustración ciudadana por no sentirse seguros de poder salir en plan familiar a recrearse en sitios tradicionalmente tranquilos es tal, que tomó fuerza el jocoso comentario que, de seguir así las cosas, en vez de prohibir parrilleros y otras medidas que no parecen dar resultados, habría que vedar el uso de relojes finos, so pena de multas, pues quienes los portan ponen en riesgo a quienes osen sentarse a departir a sus lados. Ese nivel de crítica mordaz revela una decepción y desprestigio del Estado que no se puede generalizar.

Ni qué decir del rumbo que ha tomado el Centro amurallado, con el patético caso de la familia de extranjeros que fueron abordados por proxenetas para ofrecer sexo a hijos menores de edad. En suma, está pasando de todo lo sórdido en la ciudad que recibe el nuevo comandante, quien debe saber que cuenta con el apoyo de todos los sectores sociales para recuperar la seguridad ciudadana.

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