Editorial


El paro de buses

“Otra vez la ciudad padece en la movilidad como efecto de ciudadanos que protestan, pero en esta ocasión con la singularidad (...)”.

Traumática resultó la protesta que realizaron propietarios y conductores de busetas de las rutas Ternera y Olaya Herrera ayer lunes, por cuenta del ‘plan tortuga’, como una réplica ampliada de la que hicieron el viernes pasado, cuando bloquearon la entrada al Centro Histórico.

Aun cuando la operación de Transcaribe fue lo principalmente afectado, las incomodidades y molestias las padecieron miles de ciudadanos, empezando por los residentes ubicados a lo largo de la Pedro de Heredia, pues la protesta se concentró desde la glorieta de El Pozón, pasando por la Bomba del Amparo hasta llegar a la Villa Olímpica, donde la autoridad de policía les restringió el paso a los buses y marchantes, lo que les llevó a retornar, por la misma Avenida Pedro de Heredia, hacia la Bomba del Amparo, donde culminó la protesta y, con ello, los bloqueos a eso de las tres de la tarde.

Por supuesto, mientras los mototaxistas “hicieron su agosto”, las demás rutas de transporte y los conductores de vehículos particulares optaron por otras vías, singularmente la Pedro Romero, con lo cual el tráfico fue caótico y demorado en extremo.

Otra vez la ciudad padece en la movilidad como efecto de ciudadanos que protestan, pero en esta ocasión con la singularidad de que las causas remotas no devienen de una decisión de la administración distrital, sino de providencias judiciales, lo cual hace más compleja la resolución de las pretensiones de los reclamantes, pues si por una parte un juez les prohibió su circulación, lo que conllevó a la chatarrización efectiva de muchos de esos buses, posteriormente otro juez ordenó su reintegro, paso que sólo fue posible mediante el uso de vehículos distintos a los chatarrizados; pero recientemente, en noviembre de 2021, un juez ordenó cumplir la decisión judicial de exclusión de estos buses en tales rutas, lo que obliga al DATT a tener como ineficaces las tarjetas de operación que habían sido expedidas con motivo de la suspensión provisional mencionada.

Y esa dificultad quedó patente al cierre de la tercera mesa de negociación entre propietarios de las busetas y sus conductores con la Alcaldía, que se levantó sin acuerdos porque, con razón, el Distrito tendría que desconocer la decisión de un juez para restituirles esas rutas. Este es un punto que deberían tener en cuenta los propietarios de estos automotores a quienes, por cierto, el DATT les ofreció otras rutas, por supuesto sin retornar a las que el juez dispuso suspender de la circulación de las rutas Ternera y Olaya Herrera.

Por lo pronto, harían bien los quejosos en no realizar una nueva protesta que incluya bloqueos como los de este lunes, sobre todo si se desarrollan las conversaciones con los representantes del Distrito. No es correcto que se les trasladen los efectos de decisiones judiciales a los ciudadanos que no participan de las protestas, que son la mayoría.

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