Editorial


El pico y placa

“El pico y placa recarga el transporte público y motiva la adquisición de más vehículos y motos, patrocinando la informalidad”.

EL UNIVERSAL

11 de enero de 2022 12:00 AM

Mediante el Decreto 0004 del 5 de enero de 2022 la Alcaldía de Cartagena reconfiguró las medidas de pico y placa para la restricción a la circulación de vehículos particulares en el Distrito. Su vigencia se inició el pasado 6 de enero y se extiende hasta el viernes 1 de abril.

La novedad reside en que el pico y placa comprende un horario que se inicia a las 7:00 de la mañana y concluye, sin solución de continuidad, a las 8:00 de la noche; es decir, pasamos de algunas horas en la mañana y en la tarde, a 13 horas continuas cada día, de lunes a viernes, con excepción de los días festivos, lo que para la mayoría de conductores de vehículos es prácticamente todo el día.

Aún considerando que las dos primeras semanas de enero son siempre muy congestionadas por el arribo de cientos de carros, buses y busetas desde otras ciudades del país para disfrutar de la temporada turística, no tiene ningún sentido que se prolongue hasta abril, pues en tal caso solo debió ser hasta este fin de semana.

En efecto, si consideramos la mayoría de reparos que han formulado no pocos ciudadanos, el nuevo horario es abusivo, innecesario y, lo peor, inconveniente. De entre esas objeciones ciudadanas se pueden mencionar las que siguen.

Porque dificulta y encarece el traslado de las familias y los individuos a sus trabajos, a los colegios, o para hacer diligencias, o acudir a citas médicas, por ejemplo, con lo cual la nueva medida es inadecuada.

Porque en pleno inicio del cuarto pico de contagios, permitir que las personas se movilicen en vehículos privados es más apropiado para adoptar medidas de cuidado personal y del prójimo, con la consecuente disminución de riesgos que, a no dudarlo, ahora se multiplican porque buena parte de los ciudadanos tendrán que transportase en el precario servicio público, recargando estos sistemas o, peor, en mototaxis, con los riesgos adicionales que ello supone.

Porque le da un tratamiento displicente a quienes concurran a Cartagena desde otras ciudades a realizar diligencias personales o laborales, pues solo tienen tres horas para lograr esos asuntos, lo que desconoce las realidades que ese tipo de gestiones exigen.

Porque los días en que no hubo pico y placa, el parque automotor se movilizó con una lentitud tolerable, y solo se complicó en aquellas intersecciones viales en que los ‘zapaticos’ y otros conductores no respetaban las filas en su sentido, pasándose al carril de vía contraria, lo que obviamente causa trancones por la mala educación vial.

El pico y placa recarga el transporte público y motiva la adquisición de más vehículos y motos, patrocinando la informalidad. Con razón ha dicho Fenalco que es una medida que maltrata la productividad, además de que los ciudadanos se ven obligados a solicitar permisos que implican costos adicionales en dinero, o en tiempo por mayores trámites.

Se espera que el Distrito corrija este desacierto.

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