Editorial


El Plan Marshall capitalino

“Tiene sentido que la administración de Cartagena repiense los incentivos y otras medidas tributarias y de impulso de la economía en nuestra ciudad”.

EL UNIVERSAL

26 de octubre de 2020 12:00 AM

El sábado fue aprobado por el Concejo de Bogotá el acuerdo bautizado como ‘Plan Marshall’, en alusión a la estrategia extraordinaria que Estados Unidos concedió para la reconstrucción de Europa Occidental al concluir la Segunda Guerra Mundial, y que fue liderada por el secretario de Estado y reconocido militar George Marshall.

Acá la iniciativa provino de la alcaldesa Claudia López bajo el entendido que, también sin el Estado local, no hay manera de detener la catástrofe sanitaria, económica y social ya causada por el coronavirus. En consecuencia, se implementarán en la capital incentivos dirigidos a la reactivación económica no sólo en rebajas y facilidades de pago extraordinarias de impuestos, también para favorecer la formalización empresarial.

La audaz regulación incluye medidas tales como descuentos entre el 5 y el 15 por ciento en el Impuesto de Industria y Comercio (ICA) para las empresas que tengan pérdidas económicas en 2020 en relación con el porcentaje de reducción de sus ingresos.

En cuanto al Impuesto Predial, la nueva norma es aún más comprensiva de la realidad que están viviendo los capitalinos, pues les permitirá el pago por cuotas amplias de las tarifas reducidas como nunca en Bogotá, favoreciendo especialmente a sectores de las industrias creativas, pero también a otros muy sensibles como colegios, jardines infantiles y unidades de servicio del Bienestar Familiar en manos de particulares.

Si las comparaciones suelen ser odiosas, no lo son cuando se refieren a los asuntos del Estado. Por lo mismo, tiene sentido que la administración de Cartagena repiense los incentivos y otras medidas tributarias y de impulso de la economía en nuestra ciudad, de cara al ejemplo dado por la Alcaldía de Bogotá.

Como el proyecto de presupuesto de Cartagena para 2021 cursa en el Concejo, pueden los concejales y los representantes del alcalde Dau revisar si algunas de las audaces y comprensivas propuestas que se aprobaron para Bogotá, son aplicables para nuestra ciudad.

¿Qué sentido tiene, por ejemplo, mantener o incrementar impuestos si no habrá suficientes contribuyentes con capacidad para asumirlos? ¿No es más acorde con la realidad que el Distrito incentive la recuperación asumiendo costos que en tiempos normales serían impresentables?

Reducir impuestos para el sector turístico no sólo es conveniente, sino que sería inaudito pretender que el más importante dinamizador de la creación y del crecimiento del empleo local, y factor determinante del movimiento de nuestra economía, pueda recuperar en algo su aporte concreto al bien común si se le deja solo, como si no estuviera llamado a desaparecer en cifras que ni los más aguzados analistas han podido calcular, por la velocidad como fueron desapareciendo negocios y cerrando establecimientos en todo el territorio urbano, rural e insular.

Es de esperar que se dé este debate en el Concejo y que el secretario de Hacienda fije una posición al menos en cuanto a si consideró algo similar para la ciudad.

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