El plástico, asesino del mar

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En Colombia se acaba de dar un paso muy importante para disminuir la contaminación ambiental al comenzar a cobrar un impuesto por cada bolsa plástica entregada a los clientes en los supermercados. El comprador pagará en la caja el impuesto para recibir las bolsas que necesite, medida que según información no oficial, ya bajó su consumo.

Aunque no habla muy bien de la especie humana, el bolsillo de las personas casi siempre es más efectivo que la razón y que los buenos propósitos para cambiar alguna conducta inconveniente. Lo responsable es que cada cual tenga su propia bolsa o bolsas, y que sean muy durables, para que las lleve siempre a los supermercados. Este un paso de gran importancia, pero no sabemos si también opera en sitios como el Mercado de Bazurto u otros con alta informalidad.

Los empaques sintéticos y en especial las bolsas plásticas son un problema enorme en Colombia, en Bolívar y en Cartagena. Los cauces de los arroyos más remotos de los Montes de María están ‘decorados’ con bolsas y los canales de desagüe pluvial de la ciudad también tienen miles, al igual que los caños y manglares donde la brisa las lleva y las enreda en las raíces de estas plantas, dejándolas especialmente expuestas cuando baja la marea.

La reciente Conferencia del Océano, auspiciada por Naciones Unidas, además de conservar el mar, habló de la contaminación, eutroficación, la acidificación del mar, y de la sobrepesca, pero países como Japón se alarmaron especialmente con el informe de la Ellen MacArthur Foundation, que vaticina que si todo sigue igual, en 2050 el plástico en el mar, del que entran entre 5 y 13 millones de toneladas métricas por año, pesará más que sus peces.

El “parche” de plástico en el Pacífico, con fama de tener el tamaño ‘de un continente’, no es solo del sintético visible, sino de una alta concentración de partículas diminutas suspendidas a media agua, absorbidas por el zooplancton del que se alimentan muchas especies, que terminan comiendo así este plástico y que luego son pescadas y comidas por los humanos, con gran riesgo para su salud. En algunos lugares de la columna de agua, la concentración de plásticos es siete veces mayor a la del zooplancton.

Cada vez que un elemento de plástico cae al suelo, especialmente las bolsas, por volátiles, tienen una gran probabilidad de terminar en uno de nuestros cuerpos de agua y de ahí van al océano. Botar plásticos es una forma de matar al mar, y por lo mismo, a la especie humana que tanto depende de él. Apoyemos la campaña de no usar bolsas plásticas desechables.

 


 

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