Editorial


El segundo año

(...) A nivel regional, la selección del nuevo operador de energía eléctrica, la continuidad del compromiso con los proyectos de recuperación (...)

EL UNIVERSAL

08 de agosto de 2020 12:00 AM

Se cumplió ayer el segundo año del presidente Duque. Sus grandes compromisos de campaña, consistentes en la tríada de más equidad, más emprendimiento y una cultura de legalidad sufrieron un golpe imposible de prever o de evitar, que nos llegó desde el otro lado del mundo. La pandemia definirá no sólo el segundo año sino también lo que resta del mandato presidencial.

Superados los primeros meses de inexperiencia y acostumbrado al iniciar el segundo año a las inconsistencias de sus aliados, más la cumplida promesa de no dejarlo gobernar por parte de la segunda fuerza de votación en el pasado debate electoral, signada con las frases petristas del discurso de reconocimiento de la derrota, “movilización” y “resistencia”, que se enlazó relativamente bien con las protestas masivas y, en algunos casos, violentas, que sucedieron desde la Patagonia hasta los Campos Elíseos y mantuvieron en ascuas al país hasta entrado diciembre de 2019, logró retomar la confianza del público por el manejo serio, ecuánime y estratégico de la emergencia social, económica, sanitaria y ambiental, que ha capoteado desde la capital desde finales de marzo.

Sólo ahora se le reconoce que finalmente pudo obtener la aprobación de importantes leyes a pesar de la inédita independencia entre el Ejecutivo y el Legislativo.

A los logros no cacareados del primer año, en el segundo pudo sumar otros de hondo calibre, entre los que sólo hay espacio para mencionar las leyes anticorrupción sobre conflicto de intereses de servidores públicos y contratistas, publicación de la declaración de bienes y rentas, sanciones a los condenados por corrupción, los pliegos tipo en los procesos de contratación, la creación de ministerios y la modernización del sector TIC, la indemnización de 172.120 víctimas del conflicto por un valor cercano a los $1,47 billones, la mejora en la confianza y de la economía que, hasta marzo de este año se posicionó como una de las mejor crecimiento en Latinoamérica; el aumento del 6% en el recaudo tributario, o la acogida a los migrantes venezolanos.

Y a nivel regional, la selección del nuevo operador de energía eléctrica, la continuidad del compromiso con los proyectos de recuperación del canal del Dique, protección costera, vía Perimetral, Plan Maestro de Drenajes Pluviales, entre otros que en su momento reconoció el exalcalde Pereira y que han llevado al alcalde Dau a destacar la importancia de trabajar conjuntamente para sacarlos adelante, permiten seguir afirmando que Cartagena y Bolívar cuentan con el Gobierno nacional.

Ahora, ante el giro en sus prioridades hacia la generación de empleo, crecimiento limpio, apoyo a los más pobres y vulnerables, y el campo y la paz con legalidad, según su mensaje de ayer, sus retos serán reactivar la economía, detener el desempleo, la inseguridad y el poder avasallador del narcotráfico en medio de la creciente polarización política y las vicisitudes de los rebrotes de la pandemia.

En verdad que a Colombia conviene que al joven presidente este año le vaya mucho mejor.

TEMAS