El síndrome de Bayunca

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Hace unos días, unos ladrones que tienen azotado a un sector de Bayunca le robaron un televisor de plasma a una mujer laboriosa que inicia sus días a las 2 a. m. en el pueblo, para ir al mercado de Bazurto a cocinar y vender fritos durante el día, y quien aún debía algunas cuotas del aparato, que era quizá su posesión material más importante.

Este abuso disparó la ira de los habitantes, quienes se armaron de palos, piedras y machetes y fueron a la casa de cada uno de los malandros que vive en su barrio, y les dieron a todos un ultimátum para dejar el pueblo. Uno de ellos, que además de ‘guapearle’ a la gente, dijo en forma desafiante ser quien le había robado el televisor a la mujer, fue rescatado por la Policía mientras recibía una golpiza, y al regresar de la clínica amenazando a los habitantes, tuvo que ser rescatado de nuevo por la Policía porque lo iban a linchar.

Ayer, supimos que uno de los seis sujetos había hecho su maleta y dejó el pueblo, pero el paradero de los demás bandidos era incierto, aunque no los han vuelto a ver en el sector.

Unas fuentes del barrio afectado le dijeron a El Universal que allí todo el mundo, incluida la Policía, sabía exactamente quiénes eran los bandidos y atracadores de ese sector -son cinco o seis- y hasta adónde viven, pero de todos modos actuaban con impunidad. Nos sugirieron que la Policía tampoco ha sido contundente, quizá porque sus integrantes están aburridos de capturarlos para que luego los jueces los suelten y muchas veces prefieren ignorarlos que hacer esfuerzos que sienten que terminan siendo inútiles.

Esta impunidad reiterativa frustra a la ciudadanía, que con frecuencia, como en Bayunca y en muchos barrios cartageneros, termina por tomar la ley en sus propias manos porque siente que no hay otro camino, y lincha a los bandidos a quienes les fallan los cálculos y caen en sus manos luego de cometer sus fechorías.

En el sector de Bayunca donde ocurrieron estos hechos, la Policía ayer estaba organizando un frente de seguridad entre los habitantes, quienes estaban muy contentos con las propuestas, las que sin dudas darán mejores herramientas para que la comunidad le dé información a la institución y trabajen juntos, pero mientras no cese la impunidad con la que actúan los bandidos, que son capturados en flagrancia y luego liberados de inmediato por los jueces, la frustración se volverá a apoderar de los bayunqueros y del resto de colombianos, por lo que la ley debe ser reformada cuanto antes. 


 

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