Editorial


El uso de la fuerza

“En tiempos de paz se considera legítimo el uso de la fuerza por parte de las fuerzas del Estado, incluidas las armas de fuego, solo si se emplean en (...)”.

EL UNIVERSAL

05 de mayo de 2021 12:00 AM

El Comité Nacional de Paro anunció que, a pesar del retiro de la reforma tributaria, no se detendrán las movilizaciones en el país. Hoy convocó a todos los sectores a una nueva gran jornada de movilización que exigirá al Gobierno atención a las demás peticiones que permanecen en reclamo.

Debe resaltarse que, tanto a nivel interno como de la Oficina de la ONU para los DD. HH., la Unión Europea y el gobierno de EE. UU., se ha denunciado que los cuerpos de seguridad han ejercido un excesivo uso de la fuerza durante la ola de protestas que vive el país, con al menos 19 muertos y 800 heridos, pidiendo calma de cara a la convocatoria de hoy, y que se lleve ante la justicia a los responsables de los excesos.

En tiempos de paz se considera legítimo el uso de la fuerza por parte de las fuerzas del Estado, incluidas las armas de fuego, solo si se emplean en observancia a los principios de legitimidad, excepcionalidad, necesidad y proporcionalidad.

Bajo esos principios, un oficial puede usar la fuerza en defensa propia o de otras personas, en caso de peligro inminente de muerte o lesiones graves; o con el propósito de evitar la comisión de un delito particularmente grave que entrañe una seria amenaza para la vida; o con el objeto de detener a una persona que represente ese peligro y oponga resistencia a su autoridad; o para impedir su fuga, y solo en caso de que resulten insuficientes medidas menos extremas para lograr dichos objetivos. Y en todos los casos, sólo se podrá hacer uso intencional de armas letales cuando sea estrictamente inevitable para proteger una vida y en ningún caso cuando el agresor esté inerme.

Ese cuidado es aún más sensible cuando se trata de expresiones violentas en marchas o protestas ciudadanas. Por lo tanto, el Gobierno y las fuerzas del orden tendrán que poner el mayor empeño para que no se vulneren esos principios, pues además de evitar causar dolor a más familias, incluidas las de los propios policías muertos o heridos en las protestas, los ojos del mundo libre estarán puestos sobre los actos que ejecuten en las marchas de hoy y de las próximas semanas frente al uso desproporcionado o irracional de la fuerza.

Los procedimientos desproporcionados reiterativos, el uso indebido de las armas de letalidad reducida, las detenciones arbitrarias y la falta de garantías para la protesta social en Colombia no pueden ser prácticas sistemáticas y recurrentes al interior de las fuerzas legítimas del Estado.

Lo anterior no obsta para que se adopten ya las medidas conducentes a enervar la situación de desabastecimiento que se está viviendo en distintas partes de la geografía patria, pues ninguna protesta puede poner en una situación de riesgo la seguridad alimentaria de los ciudadanos. Desplegar caravanas con acompañamiento de la fuerza pública desde el origen de las zonas productivas del país hasta los mercados urbanos, se impone.

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